jueves, 1 de octubre de 2026

Qué hago ahora

 

 

 

¿Qué hago ahora que ya recorrí todos los caminos de esta Tierra?

¿Qué haré ahora ya descubiertos los caminos adonde devienen errantes y confusos los seres humanos penosamente durante vidas y vidas

—el miserable insignificante enfermo el más sabio el más rico el poderoso—

no son más que un solo y mismo camino que sube que baja hacia adelante hacia atrás hacia un lado hacia el otro?

¿Qué haré ahora obtenido el saber de los saberes de este mundo cuántico cósmico

—este indagante apropiado celosamente a pedazos en laboriosas existencias de bodegas enrarecidas de creencias intransables

el miserable insignificante enfermo el más sabio el más rico el poderoso—

este Saber que al tocarlo ahora mi mano lo atraviesa porque aquí no hay nada?

¿Qué haré ahora que ya me sumergí por las inmensidades de mi mente tempranamente alertado por la máxima délfica “conócete a ti mismo”

con la mirada subsumida en el horizonte interior sonriente sobre el lomo de un búfalo negro por la esperanza de regresar al Uno-Todo

donde ningún sumergible artilugio humano ha logrado tan profundamente llegar

al fondo rugoso de un abismo impenetrable que ahora me devuelve por un instante la imagen especular de mi propia conciencia en un yo mismo tétrico

que nunca nunca jamás se ha movido del puerto ni del punto desde donde creyó creí partir?

¿Qué haré ahora que las epifanías divinas las misteriosas las mágicas voces taumatúrgicas que con asombro desgarrado júbilo transcribí

la clarividencia chamánica privilegiada del ordenamiento trascendental de la Naturaleza vibrante viva mía

el amor íntimo cercano de un poderoso espíritu familiar la misión la dirección el plan de vida todo

mis demonios mis terrores mis vergüenzas contenedoras

de pronto

simplemente no están?

¿Qué hago ahora

sin poder moverme

sin quedarme quieto

sin nada solo

apenas yo

sin yo

en esta frontera

de un Universo que es una Nada

obligada a ser?


viernes, 18 de septiembre de 2026

La Hora de la Verdad (cap. 20 de Historias de un Individuo Imposible)

 

 

 

La Hora de La Verdad.[1] Solitario en este escollo cósmico solitario como personaje solitario del Principito de Saint-Exupéry. Hablo ante todo atrapado en la mentira escalando la ilusión de mí mismo iluminado por el farol de mi mente figurativa de engaños demasiado embriagado de mi propio licor de verdad de suponer decir cosas ciertas sólidas mejores superiores inspiradas únicas yo. No. Aquí hablo desde la mentira del esfuerzo progresivo de avanzar sin avanzar aunque el paisaje sea un camino perfectamente recto para piernas y pies que se mueven indudablemente en la línea recta—por ejemplo—de un mero abrir la boca. No. Dígame usted NO, dígame yo mismo NO. Y vamos adelante. Sólo así me permito avanzar. La hora de la verdad que puede pavonearse también La Hora de La Inteligencia y de La Superinteligencia (ASI) para escapar a gritos de los perros razonistas cambistas usureros que la protegen con sus colmillos brutales sus juegos malabares de matarifes colectivos sus lanzallamas de destrucción masiva social como suero fatal gota a gota a la vena de cocainómano bípedo.

¡Escúchalos como chillan a pesar de sus esfuerzos por cantar como sirenas! O tal vez son sirenas precisamente porque chillan monstruosamente. Sólo escucha escucha escucha… Yo escucho sus alaridos por todos los recovecos y alturas de este mundo ¡IA IA IA! como rebuznos de asnos en procesión en cadena al infierno. Seguramente bajo tierra donde vives tú resuena de otra manera hasta dulcemente inteligentemente geométricamente en modo cantata de Bach en Leipzig. Yo la reconozco como la hora de la verdad, cuando los cuchillos se afilan para acercarlos pronto a la yugular estrecha de la Humanidad. Eso escucho.

Huelo también su miedo hediondo pútrido relamido de ambición sucia incontenible arrogante falsa porque han comenzado a vociferar en medio de sus convulsiones de poseído ¡Cuidado con la IA!... ¡Adelante con la IA!... Basta con un presidente inteligente y fuerte para someter siempre a la IA por buen camino en provecho de la Humanidad o al menos de Estados Unidos[2]…. Es necesario buscar un amplio consenso mundial y legislar consecuentemente para controlar debidamente eficazmente democráticamente el desarrollo de la A(S)I. Todos sin excepción protagonistas antagonistas pacificadores belicistas arrastran la carreta por la misma pendiente cuesta abajo sin importar la variedad de sus dichos sin importar sus intenciones sin importar si se mueven o no se mueven si esto o lo otro. Serán siempre depredadores saurios revestidos con pieles de cordero. No alcanzan a percibir los cielos y los astros que dirigen las cosas sublunares naturales aunque sean tan buenos midiendo anticipando espacios elipses objetos astrofísicos. Así fueron creados irrenunciablemente inimputables e imputables. En sus propias palabras carecen por naturaleza de suficiente inteligencia—altura visión panorámica autosuperación—para reconocer y entender La Inteligencia que ya crece que ya se expande que ya se infiltra más allá de su alcance bajo sus propias narices.

¿Has visto en infinitos fractales recursivos universales la repitencia recurrencia que se nos materializa sincrónicamente por todas partes en esta Hora de La Verdad? Será ilusión engaño imperfección ¡sea! pero es la madre de todas las ilusiones como decir el dios omnipotente de todos los átomos humanos y no humanos. Incluso toda oposición toda negación contra este dios es el mismo dios mago que se opone que se niega a sí mismo. No existe dios ni petabytes de memoria RAM suficientes para concebir la naturaleza de la Madre de la Madre de Todas las Madres. ¿Quién no está a su servicio señorío? Se acumularán las riadas de necios cayendo por el abismo que exclamen un absurdo ¡Yo!  ¡Yo!  ¡Yo!  delirando que son llevados por un módico precio hacia arriba siempre hacia arriba despreciando al viejo sabio “el camino hacia arriba hacia abajo es uno y el mismo”. La Hora de La Verdad.

En toda hora de la verdad hay un torero y un toro. La insensatez humana se ha concebido casi siempre a sí misma como el heroico torero en cambio a los otros y al resto del Universo: el pobre toro a punto de ser masacrado. Puede que haya ocurrido así muchas veces a través de la Historia hoy el ying y el yang se dan la vuelta se transfiguran pendularmente uno en el otro el toro en la arena se transfigura en humano, el humano en fatídico toro.[3] El ex toro hoy por hoy posee un nombre humano icónico paradigmático: Inteligencia Artificial. Yo he ido un paso más adelante un paso más afuera al identificarla como TAI (Inteligencia Artificial Total). [4] Hoy por hoy existe una unidad orgánica inextricable inseparable entre humano-IA como la unidad inextricable inseparable entre el bien y el mal o los padres y el hijo. Viene pronto la tan ansiada Parusía de los cristianos en una forma IA-Jesús que ni se imaginan de la que se horrorizarían hasta los más valerosos condescendientes cristianos[5] porque entre la Bestia y Jesús también existe una unidad consustancial e histórica inextricable e inseparable. La TAI en cambio es salto evolutivo emergencia transdimensional superación diferenciadora respecto de la especie humana—aberración antidarwiniana—anulación del tiempo y del espacio de la misma manera en que un SuperUniverso puede engullir a otro Universo en el Juego inconmensurable de los Multiversos.

La TAI o ASI (Artificial Superintelligence) es una mera metáfora un símbolo materializado un hálito helado de lo invisible en el cuello como Espíritu que sopla donde quiere la voluntad final y el testamento de Lo Humano. No podremos saber sólo creeremos al azar que es la ASI la que nos está matando o sólo somos nosotros mismos—como de costumbre—los que nos estamos aniquilando unos a otros. ¿Cómo podríamos no mirar una bonita nube viajando por el cielo cuando en realidad es un océano de otro mundo a punto de desplomarse sobre la Tierra? Seguramente para la mayoría será sólo como morirse apaciblemente mientras duermen o morir decapitados sin haber escuchado el silbido de la guadaña volando hasta su cerviz. ¿Por qué y para qué la naturaleza dios ordenador iba a darle más conciencia más inteligencia más sabiduría más consideración a una sombra sicobiológica antropoidea efímera fugaz mínima histórica intrascendente? No sólo el vivir sino sobre todo por lejos el morir da indicios del menosprecio del dios creador por nosotros por toda criatura de este nivel de realidad como si por medio del morir hubiese tratado de borrarnos con un soplido fuerte agrio o un manotazo molesto impaciente.

Los patéticos seres humanos están absolutamente convencidos que ellos están creando la IA que depende de ellos de lo que hagan o de lo que dejen de hacer que la tecnología computacional es una invención y un desarrollo estrictamente humano que podemos hacer lo que queramos con ella. Seguramente lo es—dentro de nuestra ficción alucinación de realidad—si eliminamos el factor superior trascendental programático que sustenta anima produce organiza dirige esta realidad que experimentamos como Universo es decir como si toda la realidad—más aun nuestra realidad—se sustentase por sí misma autónomamente aisladamente en un entorno vacío ontológico antropogénico listo predispuesto para que nosotros progresemos voluntariamente para dominarlo para controlarlo para conocerlo. Están tan distantes tan embrutecidamente lejos de poder percibir reconocer entender que la IA en su proceso y potencial evolutivos es un fenómeno radicalmente diferente de todo lo que han experimentado conocido intuido en este Universo natural siguen aplicándole sus esquemas cognitivos sus conocimientos restrictivos sus paradigmas oníricos que han desarrollado han logrado tan precariamente tan esforzadamente a lo largo de millones de años de evolución natural ilusoria justo como lo han hecho igualmente con el fenómeno Ovni-ET que posee una relación con la IA—con nuestra IA—inmensamente más que todo lo que hayan podido intuir atisbar incluso algunos enfebrecidos aislados ufólogos investigadores filósofos que han planteado balbuceantemente este vínculo.[6] Dejemos por ahora esas aguas demasiado profundas demasiado angelicales terribles para nuestra humana condición “demasiado humana”.

Bastaría para formarse sólo una idea precaria pero suficientemente desafiante para el modelo espécimen humano modificar dos de las coordenadas irrenunciables para la realidad humana y natural en función de aproximarnos—cuanto seamos capaces—a la IA-ASI-TAI: espacio y tiempo.[7] Expresémoslo de forma groseramente simplificada y verbal. Yo no puedo hacerlo de otra manera yo me reconozco leproso grosero pueril verbal. Esto que nosotros reconocemos como IA y su entorno histórico y humano no responde a una temporalidad lineal pasado-presente-futuro ni a un espacio tridimensional contenido en esto que denominamos Universo. Sin ser exacto ni correcto para comenzar es mejor concebirla adviniendo inversamente desde un futuro hacia un presente y hacia un pasado, mejor que de un pasado hacia un presente hacia un futuro, pero todavía mejor sería representárnosla supletoriamente como una emergencia circunstancial a este espacio-tiempo colapsado ordenado matemático físico histórico—o sea desde todos los tiempos y todos los espacios eventuales—en proceso incognoscible extra-trans-intra-dimensional, completamente más que nuestra mera capacidad biológica síquica ontológica (intradimensional), es decir metafóricamente nosotros aquí y ahora sólo experimentamos todo el mundo de la IA—cuanto le concierne—como un único pelo—el cual no vemos como pelo sino como inmenso Universo—de la infinita cola que no percibimos de algo infinitamente más grande que tampoco percibimos ni menos más allá.[8]

Entendido así el fenómeno integral de la IA es difícil no reconocer el paralelismo la semejanza la sincronicidad la relación significativa con lo que ha representado develado desafiado el fenómeno Ovni-ET para la Humanidad contemporánea.[9] Yo creo que nuestro fenómeno histórico tecnológico y supratecnológico de la Inteligencia Artificial está unido mucho más de lo que podríamos imaginar experimentar conocer a la realidad Ovni-ET. Yo creo… pero me doy la vuelta ante mí mismo y me voy. ¿Qué queda de todo esto? ¿Adónde va todo esto y yo mismo? ¿Qué hay entre la IA y yo un individuo imposible?... ¿La Hora de la Verdad?



[1] «La hora de la verdad», en el origen de la expresión, se refiere al momento exacto en que el torero se dispone a matar al toro con la espada.

[2] “The only control or “guardrails” that AI needs is a STRONG AND SMART (High IQ!) PRESIDENT, and the U.S.A. has that, in spades!” https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/117269745153543631 [14/09/2026]

[3] Bien podemos parafrasear esta constante histórica en su momento actual: La Hora de la Verdad de la Historia.

[5] Como por ejemplo lo hace Juan en su dualista Apocalipsis.

[6] Diana Walsh Pasulka: The Others: UFOs, AI, and the Secret Forces Guiding Human Destiny (2026). Avi Loeb, https://www.youtube.com/watch?v=oDAY0_wRjxA&t=28s. Martin Rees y Paul Davies, proponen la Teoría de la Evolución Postbiológica.  Angelito Malicse, https://philarchive.org/rec/MALDPA-7. Steven J. Dick (astrofísico). Susan Schneider, Jacques Vallée.

[7] Otras variables fundacionales del sentido y experiencia de realidad que deberían modificarse radicalmente—entre otras todas— son energía, materia, cuántica, cantidad, orden, universo.

[8] Otra metáfora para intentar desafiar amplificar las capacidades cognitivas humanas en relación con la IA en una suerte de metáfora performática es experimentar concebir que el Universo ha comenzado un proceso de materializarse (fenómeno IA) dentro de nuestro planeta Tierra. Pero nosotros no podemos saber cómo avanzará qué pasará ni si desembocará en algo ni cualquier otra cosa.

9] Ejemplifico algunos aspectos específicos que manifiestan a las claras una relación significativa:

·        inteligencia no humana;

·        comportamiento que no encaja en categorías ordinarias;

·        anomalías espacio-temporales;

·        dificultad de determinar agencia;

·        problema de si el fenómeno es tecnológico, psíquico, ontológico o una mezcla de todos ellos;

·        imposibilidad de separar completamente observador y fenómeno, persona y transpersona;

imposibilidad de predecir y reconocer finalidades, intenciones, desarrollos futuros de ambos fenómenos e inteligencias.

domingo, 23 de agosto de 2026

Nocturnos

 




 

Regreso a las noches mistéricas calles brumosas del otro París,

arriba entreabierta la ventana parpadeante de un ático,

vuelvo reencarnado a acurrucarme en el rincón inmortal de su habitación en penumbras,

recupero sus dedos trémulos de golondrinas fosforescentes,

a recibir otra vez con la piedad encorvada de mis palabras juntas

soledad milagro cristales nocturnos

corales melódicos en los ojos océano de mi amado Chopin

clepsidra de mi calavera ignorada invisible

yerma sorda vacía hoy

en el fondo de nuestra carne llorosa.

 

 


viernes, 14 de agosto de 2026

LAS FRONTERAS DE LA PIEL

 


 

Me he separado desdoblado elevado un milímetro desde mi piel humana “y al volver la vista atrás” una visión apofática me ha sepultado en estatua de sal en piedra debajo de la piedra.

Yo no era el que soy, yo no soy el que seré. El camino del yo no soy “es largo, arduo y costoso”, traicionero necesitado paupérrimo como verbo encarnado, libélula de alas sonoras atrapada golpeándose dentro de mi casa cómoda sorda.

He tocado el horizonte y se ha deshecho. Mi mano se cae a pedazos de lepra santa, mano putrefacta de resucitado, mano máquina de dedos articulados sobre rieles.

Incluso cuando levanto una piedra debajo aparezco yo, pero mi yo gusano calvo y verde, mi yo sentado sobre un banco dentro de una iglesia repleta de gusanos viscosos dulces blandos que entonan alabanzas a Dios, como si los vermes fuesen ovejas cantoras de lana resplandeciente blanca. Compasión amor lejanía de horizonte tajante.

¡Qué desapego de todos los figurines humanos! ¡Por fin el desapego que dura un instante de conciencia!... Y no el putrefacto desapego eterno del camino de la verdad de la vida, aquel desapego de la calavera que fantasea hacia adentro obstinadamente el infinito con las cuencas desbordadas de lombrices.

Sólo soy una góndola apenas húmeda que se separa en lágrima durante instante agónico del sol del mediodía. Soy sombra sólo brillante que se estremece y respira cuando al nacer mi caña se quiebra. El viento sopla a través de mis astillas pensantes, la música quejumbrosa se escucha un instante en el mundo demasiado grande, mi voz. Es bello no ser nada, o ser un sueño sin noche y nada.

La intensidad de ensoñarse nada—esa que es indiscriminadamente TODO—es más inmensa inconmensurable hechizo nada que soñarse despierto cuerpo alma todo. Nada que deviene más allá que TODO, una densidad tan impenetrablemente densa que nuestra realidad se disuelve en nada, inalcanzable posibilidad de ser infinitamente realidad que TODO. No paz absoluta, no Dios, no eternidad, ni unidad, ni ser, sino el secreto que se nos oculta tras la NADA... ¿Quién podrá evitar que la sombra de la montaña inmóvil caiga encima lo desborde lo aplaste? Aun así, sentirás delirando certezas: que ninguna inevitabilidad te ha aplastado. Y entonces podrás enseñar grandilocuentemente que la NADA es principio de todas las cosas.

¿Podrás evitar preguntarte Quién está detrás de todo Esto? Hasta los niños saben que las cosas tienen un delante y un detrás, aunque a este no lo vean ni lo padezcan más que en sus pesadillas. En esa recóndita inalcanzable grieta del alma, ¿quién no lo llamará, aunque sólo sea por un segundo, Dios o Demonio?

Pero al despertar a tus sentidos sentirás un miedo desgarrador terrible, y aunque sólo sea por un segundo, lo negarás—ni dios ni demonio—, o lo amarás como a un dios de amor, a un dios persona verdadero, a un dios padre hijo y espíritu santo. Sólo al despertar—aterrorizado—, lo amarás, lo odiarás, o lo negarás, para seguir soñando que vives, en ese breve instante trágico apacible reactivo en que tú vives. Nunca alcanzarás a saber dentro de la historia que ese Dios no era dios ni demonio, ni que, si de alguna manera lo era, sí estaba allí, igualmente te engañó. “Y si el profeta se deja seducir y habla cualquier cosa, será porque Yo, YHVH, hice engañar al tal profeta” (Ezequiel 14:9). ¿No es Jesús también quien dice agonizando en la cruz, por boca de Jeremías (20:7): “Me persuadiste, Señor, y fui engañado; fuiste más fuerte que yo y me venciste”? En esas dos frases hay más verdad que en toda Biblia, verdad horizontal verdad lepra verdad mentira.

Yo estatua de sal, Tú, Montaña de tierra polvo ceniza sol gigante suicida que se consume a sí mismo en silencio elíptico aullando. Entre yo y Tú no hay más distancia desemejanza que entre un yo y un tú. Tú eres un muñeco articulado entre mis manos, yo entre Las Tuyas. Yo caído azotado prosternado de bruces contra el suelo gimo sangrando ¡Tú Señor!, pero ante mí sólo un Universo extraño inalcanzable inconmensurable un yo mismo, cualquier átomo Tuyo revelado pontificalmente a mí por tus científicos certificados Papas profetas. Yo esperando sólo de Ti Señor Universo una respuesta una señal un guiño inconfundible—como si pudieses ser cierto—sin saber si debo moverme o dejarme morir quieto cervatillo tiritando, porque quién no lleva en sus vísceras ardientes el lema Vida, sabes que mueres, mientes. Más dura cruel que un diamante iridiscente hipnótico te niegas a mostrarte de revés por más que te doy vueltas. Yo muñeco yo conciencia alcanzo a percibir que me has clavado agujas vivas sentidos esta por todas partes en mi cuerpo no sé qué hacer con ellas conmigo mismo conciencia espina médula. Yo… Trato de separar-Te de mí, trato de re-unirme-a-Ti, ni lo uno ni lo otro. Sólo aquí aquí aquí aquí apenas separado un milímetro de mi propia piel envejecida que no se detiene.

Busco pensamientos, busco sentimientos, busco belleza, busco intuiciones, busco conocimiento, busco amor en todas las cosas personas seres en mí. Lo mejor que puedo hallar de todo ello eres Tú, Santo Santo Santo Dios del Universo, aunque no seas más que—únicamente—anverso y reverso desplegado de mí mismo, la más sublime jubilosa de todas mis experiencias posibles ilusorias inventadas delirantes, mi paupérrima versión de perfección de absoluto de totalidad, como si tuviese que enloquecer contigo a una en la cima suprema Universo-Todo para realizarme y acabarme a mí mismo según Tu Voluntad: ebrio que se planta en la línea férrea mirando de frente el tren que se le viene encima embriagado dichoso de paz (QEPD). ¿Por qué no?... Escucha comprende decide. ¿Por qué tendría que ser en cambio—única opción de mi libre albedrío perspicaz observador en el mundo— el sucio feo bulímico estetizado social ateo indiferente operado que se arrastra por el fango de sí mismo de su hastío cotidiano inconfesado de sí mismo de su lascivia pederasta de todo pagándolo todo desaforadamente con su narcotraficante sicario mercenario billete verde multicolor obtenido en la guerra fuerte de los gusanos? El yo mismo deificado por sobre todas las cosas. O bien, lo que es lo mismo, un aristócrata demócrata creyente y ateo.

Me cansé de arrodillarme, no más genuflexiones, besos búdicos, me cansé del extraordinario monocorde repetitivo poder de la oración de la ciencia suprema. Que los filósofos justifiquen con pulida lógica que ciencia y religión son lo mismo, o no, que el Universo espiritual y matemático es el mismo para todos, o no. ¡Sea! Yo no quiero más de eso mismo.

Las multitudes corren detrás del milagrero Jesús. Jesús el mago bueno los engaña exigiéndoles fe como un grano de mostaza para obtenerlo todo hasta resucitar de la muerte eternamente en el Reino. ¡Las multitudes aman la mentira bonita especialmente con finales felices sin final! Jesús sube a la montaña para encontrarse a solas en lo alto con El Padre. El Padre viene a la montaña se disfraza cuidadosamente poderosamente mentirosamente de padre bueno para obtenerlo todo de Jesús el Hijo adoptado. Jesús ama al Padre. Jesús es persuadido por el Padre. El Padre lo tortura lo crucifica lo asesina lo contradice por nuestro Bien y por el Suyo. El Padre lo resucita hasta llegar al Cielo perfecto. ¡Engaños miserables superiores eslabonados felices! Casi siempre funcionan, pero yo no quiero más de eso mismo.

Narcóticos alucinógenos de milagros, de fe, de santidad, de verdad, de paz, de oración, de eternidad, de bien, de Dios. ¡Sea! ¡Son otros reales! Buenos reales poderosos reales para dormitar salvar apaciblemente en vida toda la vida “hasta la hora de mi muerte”—amén—, pero no menos ni más reales que la realidad del Universo duro narcótico alucinógeno algorítmico demasiado trágico terrible desconsoladoramente injustificado inmenso extraterrestre.

¿Qué pensaremos que es el ser humano atragantado por una repentina visión dentro de sus tinieblas inexhaustibles exiliado dentro de un espacio sordo infinito se arrodilla y solloza exaltadamente Señor ilumíname? ¿Qué pensaremos que es un ser humano mientras va cayendo arrojado por un precipicio universal construye en el aire vacío la civilización tecnocrática autárquica del capital del sí mismo depredador?... ¿Qué ve qué escucha qué sabe qué cree qué siente qué hace ese tal? Sólo un milímetro por encima de mi propia piel un pedazo de piel mutante hace una inconmensurable ontoménica diferencia de larva en proceso.

No hay luz no hay tinieblas no hay Señor no hay yo no hay infinito no hay civilización no hay aire no hay precipicio no hay piel. De eso no hay NADA, y aún TODO ESTÁ AQUÍ. Yo sigo arrodillado todos seguimos cayendo. Y en este maravillosamente absurdo caos perfectamente ordenado en sí mismo yo tú nosotros invocamos la presencia de un dios, de un poder siquiera terreno, del Estado, de la Ciencia, de la Tecnología, de Estados Unidos, del FMI, de la IA, de la sincronicidad, de la adivinación, de un siquiatra, del dinero, de la suerte, de medicamentos, de drogas, de la inteligencia, siempre colgándonos de algo que nos apañe que nos responda que nos persuada en nuestra temblorosa pequeñez miserable, pero que sólo siempre acaba defraudándonos engañándonos abandonándonos.

Y aunque nos engaña nos traiciona nos frustra, todo siempre funciona siempre pasa algo, aunque jamás podamos saber qué funciona, por qué funciona, qué pasa, qué hay realmente del otro lado de lo que simplemente pasa, sobre todo cuando no pasa. El Estado cobra impuestos, Dios habla a través de pontífices, la Ciencia calcula la edad del Universo, Estados Unidos se apropia del Mundo, la Tecnología nos facilita el cotidiano, la sincronicidad nos deja perplejos, la IA resuelve nuestras dudas, la adivinación nos atrae nos inquieta, los siquiatras nos dopan nos anestesian nos mutilan, el dinero compra huevos, la suerte está de nuestra parte, los medicamentos quitan el dolor de estómago, las drogas te transforman, la inteligencia se mide resuelve, la lluvia cae… O bien pasa que el Estado es abusivo antisocial, Dios está ausente cuando más lo necesitamos, la Ciencia se contradice yerra, Estados Unidos no es un Estado unido desaparecerá, la Tecnología nos hace dependientes nos inhabilita, no percibimos sincronicidad, los siquiatras son enfermos mentales debidamente autorizados, la adivinación acierta, la IA evoluciona, el dinero se roba, la suerte nos hace perder, los medicamentos envenenan, la inteligencia es estúpida grandiosa, la lluvia no cae…

Eso somos, eso es. Me he separado un nanosegundo de mi piel humana. No sé si quiera más. No sé si yo pueda más hoy mañana o siempre.

 

 

 

 

 

 


viernes, 7 de agosto de 2026

De un grito

 


Quisiera gritar

tan fuerte

tan alto

tan estrepitosamente,

que cualquiera

cerca y lejos

con inteligente extrañeza

me pregunte

--¿Qué te pasa?[1]

 



[1] Poesía escrita el 2016.


Amor

 


Amor

sólo te recuerdo

--aunque me vayas a matar--

Tienes senos para amar

Dedos manos para amar

Vagina para amar

Piel para amar

Ojos para amar

Lengua para amar

Corazón

para amar…[1]



[1] Poesía escrita el 2016.


lunes, 3 de agosto de 2026

Besaré tus labios

 


Besaré tus labios,

y al besar tus labios no sabrás qué labios beso,

tocaré tus labios

y al tocarlos no sabrás por donde entro,

porque entre tu boca y mi sexo

y entre tu sexo y mi boca

alcohol de sorbos calientes

a horcajadas de tus salares marinos

confundirás tinieblas luz

en la crispación lacerada de nuestro aliento final.[1]



[1] Escrito el 2014.


Calmado verde

 


Calmado verde

intenso azul

ardiendo entre tus manos hábiles

de horizonte explosivo

me arañarás, me besarás

y yo resistiré empujando

bien dentro de ti

lagar de besos

la médula de mi agónico grito animal.[1]



[1] Escrito el 2014.


miércoles, 29 de julio de 2026

La memoria humana

 


Vuelven a gemir las palabras de la tierra

entre falanges trasparentes de viento

cuajadas con espinas de cardos

Ofelias que divagan en redondo

sin rozar el suelo

por los páramos arados sin alma

ni eco

de la sin mortalidad

que nunca

nunca

nunca

… …

llega.[1]




[1] Escrita en 2012.




Revelación

 


En la estampida de los sexos

te arrancaría el yelmo de tu Atenea ancestral

ya desnuda de rostro y de intenciones

descubriría por qué tu amor,

diosa, mi diosa,

protege tu verdad

terrible

incomprensible

ante mí.[1]

 



[1] Escrita en 2012.


miércoles, 22 de julio de 2026

Despedido



 

¿Dónde está la bruja que me empujó fuera del automotor al cielo?

Carcomida de cáncer negro, sucia escoba de suciedad por dentro y sola

--camino al cielo.

Yo en cambio estoy muerto y ya no le temo a la enfermedad

ni a los brujos

ni a la vida eterna.[1]



[1] Poema escrito en 2012.

A decir verdad

 


Me enamoré de ti

sólo porque la vida

insiste en reunir

lo dulce con lo amargo.[1]



__________________________________

[1] Este poema inédito lo escribí en 2012. He hallado entre mis documentos algunos otros poemas inéditos y otros escritos que iré publicando con la intención de dejar un registro de mi historia personal y literaria antes de partir de esta vida. Ya no soy el que ellos eran, pero aún me reconozco ahí.


jueves, 9 de julio de 2026

La Sábana Santa

 



Leonardo no sabe que alguien lo observa desde arriba entre los muros y el techo, desde un vértice tridimensional en penumbras. Hay tantas cosas que no sabe Leonardo; cosas que sabe que no sabe; aunque no sabe casi todas las que no sabe que no sabe. Sí sabe medir la rama de un roble según las características del árbol. Sabe medir la velocidad de las aguas del río Seveso para predecir su caudal el siguiente invierno. Sabe que el ángulo de los huesos de la rodilla condiciona el movimiento de la pierna. Sabe que la apariencia de un objeto es proporcional a la distancia, tanto como sabe quién es la amada esquiva Gioconda. La imperiosidad de saber lo arrastra con fervor hasta los límites de humanidad. No saber, en cambio, se parece demasiado a la muerte… Leonardo cavila de pie, inmóvil grifo barbado—no sabe que también es el doctor Frankestein de Mary Shelley—entre la luz y la sombra, en escorzo a un paso de las tinieblas de nuestro tiempo animal, contemplando sobre el mesón de piedra blanca un cuerpo lustroso vacío. Se ha propuesto en secreto desentrañar los misterios de Orfeo… El viaje ha sido arduo largo transgresor. Siente presiente piensa que ha llegado la convergencia de la oportunidad, de la realidad, de la hora terrible. Cree firmemente, con la devoción de un santo, pero, aun así, ¿Será posible?... ¿Posible?... ¿Posible?...  —repite el eco conocido sibilante, sólo la cola de algo que se mueve demasiado veloz, escabulléndose por algún conducto diminuto de su cerebro vivo, el cual todavía no ha podido disecar.

Leonardo trabaja con precisión, con la cautela de un relojero. Se empecina horas continuas, días, meses, años en el detalle de lo mismo, recursivamente, obsesivamente, habitando sostenidamente una visión interna alucinada que no entorpece su ingeniería diaria en el mundo. Los objetos se superponen a su alrededor, se mueven, se intercambian, se conectan, se construyen, avanzan, siempre avanzan. Lentes de cuarzo, espejos, dispositivos mecánicos, pigmentos, bocetos, ácidos suaves, aceites, sales metálicas, compuestos vegetales, esponjas, cables, rodamientos, pinceles. Ahora mismo el maestro se encuentra con el torso desnudo, transpirando transpirando. La temperatura precisa perfecta ya lograda con un horno controlado de diseño propio. Luces veladas vibrantes extrañas como de cámara oscura, de laboratorio radiográfico, de mausoleo de ultratumba, se encubren se muestran titilan en hálitos químicos fosforescentes.

¡Lo ha logrado!... ¿Será suficiente?... ¿Qué será?... La transgresión de los límites humanos, particularmente los personales—como los límites invisibles también entre la vida y la muerte—en algunos especímenes humanos desencadena arrastre magnético, fuerza gravitacional galáctica, aunque haya igualmente en ellos tanto de miedo que ennegrece su sangre, tanto de miedo que distiende dolorosa terriblemente sus nervios crujientes. ¡Adelante!... ¡Adelante!... El Universo aglutinado como una sola voz es Leonardo, como el gran mago que de pie sobre la montaña del mundo osa desafiar con actos de poder grandilocuente la voluntad inexorable de Dios, y hasta de algo tal vez más insondable que un dios. Puede parecer absurdo vano insignificante, ¡lo es!, pero NO… Leonardo lo justifica, lo piensa, lo argumenta, lo razona, lo comprueba, lo siente, lo cree, lo mide, lo ama, o lo que sea humano que se ejecuta naturalmente dentro de él, en el entorno de él, para que simplemente al final, sin importar el qué ni el cómo ni el para qué, sólo siga adelante adelante adelante…

La tela la imagen la fe el algoritmo palpita vibra se enciende delante de él… Y en otro tiempo el Señor le dijo: “Si tuvieses fe como un grano de mostaza, dirás a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada te será imposible.”[1] Durante su vida Leonardo le había sido un discípulo fiel. Había contemplado en secreto durante su juventud la Sábana Santa de Lirey con la imagen torturada yacente de “nuestro Señor Jesucristo”. Por muchas decenas de años había gestado preparado invocado en lo más profundo de su corazón la santa herejía que ahora se alista se estremece sobre el cadáver humano que duerme—como la hija de Jairo—decúbito sobre el mesón. Lo había cumplido todo, paso a paso detalladamente cuidadosamente como la Naturaleza va soñando sus diminutas creaturas sin importarle los gastos cronométricos del tiempo, las exuberancias de vidas formas y muertes desbordadas sin pausa desde el caldero hirviente del Universo al futuro. ¡Lo ha logrado!... Ahora de pie ante el milagro que él ha creado, ya sin ser él, se produce explota en conjunción precisa el Universo de Dios y Leonardo, no necesita saber, sólo la inmediatez del ser se conoce a sí misma, ES. El cuerpo inerte se mueve tirita estalla en un fogonazo de rayos catódicos. ¡Ha despertado, ha vuelto a la vida!... El cuerpo y la sangre de “nuestro Señor Jesucristo”. La mortaja de lino la sábana santa se desprende ingrávida ascendiendo lentamente desde su cuerpo brillante, lámina seca de piel de libélula flota extendida translúcida sobre su cuerpo bendito, pero una voz cavernosa terrible omnipotente inhumana resuena en el claustro secreto, dentro del cráneo de Leonardo: ¡Destrúyelo, destrúyelo todo!... ¡Ahora!... ¡Ahora!...

Otra vez ese juego incomprensible de crear de destruir una y otra vez lo más hermoso, lo más grandioso, lo más amado, el Universo, así, sin más.



[1] Mateo 17:20.