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martes, 31 de enero de 2012

LA POBREZA


La pobreza, seres racionales de este planeta, no es un estado que se vive en el día a día. La pobreza, cuando se vive en ella, como los innumerables pobres de este mundo la sufren, no comienza en ninguna parte ni en ningún momento, ni termina nunca, ni siquiera con la muerte, porque se hereda. 

La pobreza es un día triste y helado, como cualquier otro, como mañana, como ayer, en un suburbio lleno de moscas y desaliento, mientras el sol brilla y brilla amistosamente para los que no lo son.

lunes, 30 de enero de 2012

Mi risa de niño



Ah, cómo reía cuando niño al correr tras la semilla voladora
y mi corazón en un instante subía y bajaba por las pendientes
de todas las emociones que habría de vivir hasta aquí;
y mi risa habrá sonado como la caída de un arroyo en el deshielo
si un dios me oyó entonces;
y mis movimientos locos y mis saltos entre carcajadas
habrían hecho comprender a los inválidos del mundo
que la libertad del alma ningún cuerpo puede impedirla.

sábado, 28 de enero de 2012

El gigante ebrio



Alcé mi borbollón de conciencia hacia las estrellas
y vi, como un Platón en el fondo de su caverna interior,
sombras de fuego que después de recorrer espacio y tiempo
disparadas desde el vértigo inicial de un vómito de irrealidad
de un gigante ebrio que trastabilla y cae entre cristales rotos
y al fin se duerme y sueña una noche de verano bajo la luna
que nada sobre la superficie tersa de un lago en la forma de un cisne,
detenerse un instante supremo en mi propia noche encantada
quieta de estrellas sonrientes y mundos que nadan
como cisnes dando giros en un estanque infinito de luz
ante mí, pequeñez absoluta que sueña bajo la luna
ser un gigante ebrio.

jueves, 26 de enero de 2012

Cuando partas



Clavarás una cruz en mi labios cuando partas
mis ojos se volverán vacíos hacia adentro
sobre espadas  medievales caminarán mis pies descalzos
y mi lengua inmóvil acabará secándose
en la sepultura de mi boca.
Cuando partas no me quedaré esperando
me dormiré sobre la carne en un delirio absurdo
y cada vez más débil acabaré atravesando los muros de la vida
aun así sin encontrarte y dolorido de la luz
cuando te busque en el pasado de mi existencia feliz .
¿Sabrás, si existe ese mañana,
donde fuere que estés dormida,
que no podré dejar de amarte mientras viva?

lunes, 23 de enero de 2012

Otra vez la guerra



¡Qué apacible es la vida cuando la muerte no ha llegado!
¡Qué apacible es la muerte cuando la llamamos vida!
¡Por qué hemos creído en la inocencia del mundo!...
Porque vimos los árboles acariciar de verde santo la tierra
porque vimos las aves despertar el vuelo en impulso infinito
y el agua azul que circulaba cantando alrededor del planeta
porque vimos el gesto doloroso de las madres animales
extasiadas después del parto de la cría amada
y el tranco quebrado de los nuevos seres
que se esforzaban por primera vez sobre la tierra,
creímos en un dios perfecto y en el sentido de creer
creímos en el instante y el mañana
creímos en la necesidad de ser más y más
unidos en una sola redonda roca de tierra
concentrados en tomar en serio nuestra propia vida
anunciando a gritos que trataríamos de ser mejores
jurándonos que queríamos llegar a ser todos iguales
aunque unos pocos apretaban el cuello de los más, pobres inocentes
y henos aquí mirados desde diez mil metros de altura
apacibles, locos, juguetones y fatales,
incapaces de comprender la ruina inminente
del que aprieta un botón amarillo como jugando
del que ordena el lanzamiento de un misil que no ve
del que calcula sobre una pantalla el número de muertos enemigos
del que una vez arrojado al cielo el meteoro destructor
ya ningún arrepentimiento podrá volverlo atrás
y ningún sufrimiento podrá ser sanado
cuando del cielo caiga la maldición apocalíptica
que ahora al contemplarla venir por ciento inevitable
se mira ya sin creer lo que se está contemplando,
la destrucción de un mundo que evolucionó para la muerte
refutado por un solo error humano
incinerado en el fuego de un infierno atómico.

domingo, 22 de enero de 2012

Mansedumbre

Posas la mansedumbre de tu abandono rosa
el aliento quieto de tu canto apaciguado
el desliz del color otoñal entre las hojas del verano
que se sumerge en el decaimiento taciturno de las horas,
niñas solitarias tras los muros de piedra vegetal
manada de ovejas enredadas entre los dedos del sol
nidadas entre cerros de espigas secas y doradas
alumbramiento desprendido de la inclinación de la tierra
por los pedregales  senderosos de la tarde
alud paralizado de silencio,
penas que sonríen almidonadas de blanco,
blanco pintado de rojo, de sangre salpicada,
de aleteo de ave moribunda
que gira y retiene su pupila en el sudario del horizonte
de yodo, de celajes navegantes a toda vela extendida
por sobre los escollos bramantes de las ciudades de metal
fundidas al rojo vivo en la ignorancia de su propia suerte
demasiado visibles para la luz del sol
que alumbrará impasible el final de todo
hasta su propio cortejo crepuscular
entre los cirios estelares de la noche.

viernes, 20 de enero de 2012

El mar


Sentados frente al mar
sobre una roca tan vieja como la tierra
huele a sal y vinagre
huele a sudor y tristeza
toda vez que una ola se destruye
demencial y fiera contra el roquerío.
La niebla va entrando de a poco
el frío duele
cede la luz
pronto el movimiento del mar
se ahorcará
de espaldas
en un angustioso bramido.
El mar viene y va
por encima de la tierra
para lavar heridas profundas.

miércoles, 18 de enero de 2012

Hojas y mariposas



Un tropel de hojas secas corre y vuela
cruje y ríe en un recodo del parque;
huye una mariposa de estas locas
que la siguen para teñirla de rojo.
La boca de la mariposa sonríe imperceptible,
los niños se aprietan contra el calor de sus hogares,
han dejado de perseguir mariposas para ver televisión.
La cenicienta barre las hojas que el viento acumuló
vida tras vida en su corazón sumiso,
al ver a la mariposa acosada por el viento otoñal
la cenicienta  sonríe apenas
y comienza a llorar.

lunes, 16 de enero de 2012

ESPERO AMOR


Es  interesante constatar cómo vas desapareciendo día a día entre la indiferencia cotidiana de tus congéneres o -- cómo decirlo-- de aquellos que sin saberlo,  tú amas. Aquí y ahora amando a tantos que ni siquiera sospechan de tu existencia, cuando se ama al género humano. Pero no a la ficción humana, a la ficción teórica de los filósofos, de los sociólogos, de los antropólogos, cardenales  y políticos.
Yo amo a la humanidad que tropieza a cada rato conmigo; en el vago que  me pide anodinamente una moneda para tomarse una chela. Amo a la humanidad, toda y única, en el imbécil que lanza su auto contra el mío para pasar primero. Amo a la humanidad en el delincuente desgraciado que me asalta y me quita lo que he trabajado tan arduamente para obtener. Amo a la humanidad en el que me lee anónimamente día tras día en mi blog. Amo a la humanidad en el ausente que está agonizando en vida, porque yo puedo entenderlo desde mi propia agonía, penosamente solitaria, como aquellos parias abandonados afuera, porque son demasiado pesados para cargarlos en el corazón. Al fin uno ama a quien es semejante a uno mismo y, por lo mismo, fácil de amar. Sin embargo, es todo un desafío llegar a reconocer quién es verdaderamente semejante a uno, o quién es más uno, en la medida que uno se transforme más en  uno mismo. Aún así espero amor. Espero amor, incluso como cualquier dios espera amor, pero el eco es demasiado largo para el vacío de las distancias del universo de los humanos… Y teniendo, Humano, Humano, el poder para reducir toda separación en un encuentro absoluto…

sábado, 14 de enero de 2012

¿Quieres matarme?

Tan fácil la muerte nos libera de todo dolor.
Ridícula ilusión del cuerpo
que ya harto de sufrir injusticia tras injusticia
la zancadilla constante de la existencia a tu existencia,
la brutalidad de pertenecer a una raza de animales
mezquinos cobardes carroñeros,
que apenas sienten el más mínimo impulso
se apropian de tu vegetal dignidad,
de la misma humanidad pordiosera y destructora de sí
que en mí se vuelve delicadeza y tacto.
Quienquiera que haya hecho esto,
sea un alguien o un nadie,
lo ha hecho.
Y al  hacerlo me ha hecho  a mí y a ellos
y me seguirá haciendo aunque yo no quiera,
si eso quiera que él quiera o no quiera--¿qué a mí?
Ni la más insignificante partícula atómica
es menor que mi voluntad de ser ante Dios o la Nada.
Y heme aquí pensando contra él para él
porque mis enemigos y yo y él no somos
más diferentes que el cielo del infierno suyos,
más ajenos que el sufrimiento que yo mismo causo a tantos,
más indiferenciados que un pensamiento rebelde
que no destruye nada para crecer,
que no se come a nadie ni a nada para vivir.
Y yo sufro y me atrevo a sufrir injusticia
como si un orden naciente me facultase a exigir perdón,
coherencia, sensatez, verdad y al final de todo belleza
para que nadie quede insatisfecho.
Miserable dolor arrogante de sí mismo
para dominar el universo y exigir
¡basta de sufrir!
Dolor monstruoso y pecaminoso
que quiere forzar a la existencia en su propio beneficio,
dime, madre, resuelve, soy tu hijo recién nacido:
¿quieres matarme?

jueves, 12 de enero de 2012

Con los ojos simplemente abiertos


Con los ojos simplemente abiertos mirando de frente el abanico del mundo
la catedral de los tiempos se desmorona ante mí;
ante las órbitas de una gruta infernal evoco los manes del universo,
son demasiadas las voces fracturadas y los anhelos para atender siquiera una,
tanto como las olas del mar se ahogan en un océano único.
Yo soy la entrada del universo, el portal forzado de mi propia eternidad,
una minúscula célula reproduciéndose en la nada;
me he vuelto inmortal de tanto experimentarme morir,
y aunque ofuscado por el vértigo—¡perdón!-- aquí me tienen adelante para ser.
Yo no puedo sino volar como una flecha rota de tensión en su arco
más allá del instante, más allá del presente que retrocede en cada instante,
yo no puedo sino ver arrancándome los ojos ni oír sin enmudecer
prisionero de alguna ancestral maldición, profeta del dios desconocido.
¿Cuántas veces queriéndote pregonar no me detuve en la plaza de los pueblos
y alzando la voz –tímido yo-- carraspeé tu nombre y tu palabra,
que se pretendía a sí misma más antigua que todo nombre y palabra?
Mal profeta te elegiste incapaz de levantar un muerto ni de perdonar un villano.
Así me creí llamado a otra labor a evocar los muertos en las mentes infantiles
entonces me diste plaza y rugido alimento y majada.
Nubes de espectros de almas vivas ventolera de fantasmas muertos
todos  cálidos todos vivos amantes cada uno el único para mí
pero cada uno arrastrado lejos de mi abrazo paterno ¿yo debía ahijarlos a todos?
Tan pequeño soy  no obstante tan grande me has hecho con tanto amor y tantas vidas
que han venido a sucumbir en mí masticadas y sorbidas como un solo uno.
Tan uno y tan yo que ni siquiera a mí me necesitas; dejas de hacerte persona presente
dejas de convertirte en un hombre sólo yo a mí mismo no me reconozco como dios.
Me resisto a cantar los himnos de tu cólera ya mi garganta se nutre de gorjeos fatales;
tendré que acechar como esfinge a vuestros caminantes y recitar enigmas incomprensibles
para llamarme poeta que no tu verdugo ni tu criminal.
¡Cantaré y vocearé tan alto y tan fuerte que mi voz la reconocerán las cimeras de los cerros
pero bien lo sabes los humanos no me escucharán!
Con todo yo te seguiré como el gusanillo sigue el sendero de la flor hasta convertirse en alas de seda
aunque no conozca sino a medias tu verdad y a medias despliegue la ilusión de mi furibunda locura
ésta que al rodear el milenio guardo con más celo que el elixir su hechicero
y por el que tú sabes también he sacrificado más que cualquier otro humano.
¡Veamos qué acontece al dejar caer desde mi cielo una gota de horror sobre la faz de la tierra!



martes, 10 de enero de 2012

A medida que pasan los días



Los pájaros cuelgan de los alambres
bocabajo
el sol se derrite bocabajo en el horizonte
la familia llora alrededor del árbol de pascua vacío
ha comenzado a anochecer entre la niebla
una risa a horcajadas sobre el eco
se aleja entre silencios y huye
cumple su condena de caer a perpetua
las osas duermen indiferentes del frío
sin saber si volverán a despertar
una mujer mira por una ventana rota
una gota de hielo se le ha clavado en el ojo
el bebé llora en pañales por detrás
cuando duerma bocabajo también morirá
la radio se enciende sola y canta Dean Martin
pero la corriente alterna no es suficiente
para alimentar a una humanidad que crece
y mama
los automóviles se han detenido
como autómatas sobre la berma
los conductores no saben conducir
por calles sin asfalto verde
hace frío y relampaguea bocabajo
calleabajo
tierrabajo
guardabajo.
El carcelero gime
los trenes han dejado de bufar frenéticos
y se quedan extasiados en medio de nada
sólo el condenado humo no se disipa
quizás dios también viene
de arribabajo
y no quiere detenerse.
El sueño me impide continuar
a la espera
del final
el final
o el final.
Paréntesis
comerciales
definitivamente
“¡está ocupado!”

domingo, 8 de enero de 2012

GRANDES Y PEQUEÑOS


Los grandes siempre reconocen a los grandes. Los pequeños rara vez reconocen a los grandes, y si lo hacen, tratan de destruirlos o anularlos.

Los grandes siempre respetan a los grandes, por más opuestos que se confronten entre sí. Los pequeños en realidad no respetan nada, aunque generalmente saben a quien deben parecer que respetan.

Los pequeños rara vez se muestran como pequeños, y si lo hacen, se vuelven grandes. Los grandes rara vez se vanaglorian de ser grandes, y si lo hacen, dejan de ser grandes.

Ser grande es ser algo más que sólo humano. Ser pequeño es algo menos que ser sólo humano. Pocos son los grandes y muchísimos los pequeños.

Yo soy pequeño, de verdad pequeño, tan pequeño ante la infinitud del universo que no envidio la grandeza de nadie, ni de los grandes ni de los pequeños.

viernes, 6 de enero de 2012

Estoy dejando de ser



Estoy dejando de ser, ardiendo en gotas absolutas
regresando al viento de la boca cósmica
al espasmo de la fuente vaginal del tiempo
a la rosa de los mundos seminales y dispersos
con misteriosos nombres humanos.
Estoy despierto, lo creo al alba
el flujo de los llantos que florece en carcajadas
advierte mi techo con indicaciones de tránsito
inquietas de deber existencial como adivino
el engaño de lo aparente más lo bello
senos, muslos y cinturas de mujer
mortales anillos en torno a tu cuello
el engaño de morir o de nacer a un tiempo
necesario al momento de advenir
pero en la mente del hombre contingencia
resplandor de lo eterno en la nada especular
soy yo el que se siente un instante
y escribe para contener el sueño
escribe absorto y apretando el puño
entre disparos de breves conciencias
lentas para morir mientras crecen
e inventan la mañana y la extensión del mañana
para incitar al narcotráfico de la existencia
para enlazarse en progresivas cadenas atómicas
siempre amenazadas por el graznido de un cuervo
que anida en la pupila negra del ojo iluminado
del libro santo que tartamudea y enmudece
ante la presencia personal del que me hizo persona
del que me hizo huérfano o estúpido
esta maravillosa debilidad que sueña sin esfuerzo
y se pregunta gimiendo si existe
en este lado del universo que se cae por una galaxia
hasta el ínfimo pozo de mi despertar hoy y  no mañana
agrando el sol y mi pecho y mi pensamiento inquisitivo
que al aplastar una hormiga se avergüenza de sí mismo
y en un gesto de insana esperanza
comienza a reír esperando la muerte
animando lo mejor de mí en un sentimiento religioso
para morir al menos la mejor de las muertes humanas
unido a un dios y masacrado en una cruz.
Al final el regreso a la matriz profunda que lo mezcla todo
y amasa con leche virgen un nuevo despertar
de alguna madrugada de algún universo sorprendido
cuyo único defecto es un eclipse mortal de la memoria.

miércoles, 4 de enero de 2012

Mi huerto


Yo no tenía un naranjo
pero tenía un ciruelo
en medio del patio de cemento.
Y no prometía a nadie sus flores
sino lágrimas de colores,
y no tenía hojas jugosas
sino cabellos revueltos,
y no tenía raíces
sino infancia sin fin.

lunes, 2 de enero de 2012

Mi cuerpo deshecho

Mi cuerpo deshecho en menuda harina parda
es soplado por el viento hasta tu cuerpo líquido de leche.
Seré una luz lejana sobre tu faro, si lo quieres
y hasta el sonido ronco de una tabla bajo tu pie
y hasta la mosca negra junto a tu sopa
cuando aún no vienes a la mesa.
Descúbreme de a poco, no me importa
me basta con cerrar la puerta de la calle
que dejaste apenas abierta
y mirar que duermes en la oscuridad
cuando yo no duermo.
Ya lo ves, o lo verás
soy el minuto fiel que quisiste olvidar
cuando te hiciste ganadora bella.