domingo, 16 de diciembre de 2012

Paradero vacío




Un paradero vacío es lo mismo
que un paradero lleno de gente,
máquinas veloces dentro de personas autómatas
atropellan fantasmas a las cinco en punto,
el cielo de hormigón armado retumba a un metro
sobre las cabezas de amapolas seductoras
en el ojal de una solapa
que gotea la esperma desvencijada de las nubes de neón.
El rey león bosteza de miedo
cuando ojea el atlas con la punta de su uña sucia.
Canta la lluvia indiscreta sobre los paraguas
que caminan bocarriba como naves náufragas.
¿Tendré que esperar yo también en el mismo paradero
nada?

sábado, 15 de diciembre de 2012

Apenas yo




¿Qué tengo yo verdaderamente de mí?
Diez segundos de una ola
que levanta con firmeza su humanidad
y se deja caer vencida y todavía poderosa
por la plenitud de haberse levantado
hasta su máxima altura
ante mi propia mirada.

Unas decenas de apretados años
en que una zona oscura del universo
se hizo hombre
y rió
y lloró
y amó.

jueves, 13 de diciembre de 2012

La cita




Por la ventana asoman uñas de colores
dos rodillas húmedas se detienen ante la puerta
dos bocas que no se conocen aprenderán a besarse,
un campo de yuyos abiertos al sol que no avanza
una pantera acecha dentro de una bañera de yuyos,
para qué cerrar las cortinas,
es mejor que la luz
                               desnude perfectamente
dos cuerpos amándose.

martes, 11 de diciembre de 2012

Dormir en la arena




Dormir en la arena
dormir por debajo de una inmensa playa
como debajo de unas olas mecedoras y azules
apretando en el caracol de los sesos
la mecha que se quema
bajo un sol desproporcionado que quema
y se alarga en estertores de vida
hasta esta playa donde rueda la agonía
en la extensión de mi cuerpo
que está por dormirse
bajo la ceniza caliente del sol moribundo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

He recorrido el pasado




He recorrido el pasado a lomo de mula
mi corazón difícilmente resiste tanto amor
la memoria difícilmente resiste el color de tantas piedras
de tantos gestos de tantos rostros de tantos humanos
como los que quisieron contar estrellas
y al final se quedaron sin números, dormidos
y sin estrellas porque la muerte acaba siempre con todo.

Me he quedado mirando el pasado
y las emociones acabaron juntas en una sonrisa estúpida
como los idiotas que comprenden todo sonriendo.

Comprendí el amor de las formas humanas
el amor de las artes, el amor de las mujeres bellas
el amor de las guerras y el amor de la quietud esperando el atardecer
el amor de las madres, de las zarzas ardientes
de los olorosos cafés y de las calles llorosas de tránsfugas empobrecidos
y eran tan extensos y tan dolorosamente santos
como la vida simplemente de una humanidad que de una vez se acaba
y de una vez borra el recuerdo de todas las vidas pasadas
como ni siquiera borra el viento nuestras huellas
de unos pies que seguirán caminando
donde sea que la historia de cualquiera humanidad
una y otra vez se encuentre conmigo,
a mí que estoy dispuesto incluso a caminar sobre la nada
así no más
contento.