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martes, 14 de junio de 2011

CORTINAS AL VIENTO


Atisbaba escondido tras un poste. El viento batía las cortinas de blancos encajes  por fuera de la ventana. Hoy era el día gris  un poco frío, pero Alejo volvía emocionado tras su poste. Mariela estaría adentro soñando que volaba hasta sus brazos, o recitando tal vez el poema que Alejo se imaginó susurrándole al despertar. Siempre le confesaban algo misterioso y deseable aquellas pálidas cortinas; siempre el viento las agitaba con los pases mágicos de un hipnotizador. Hoy le parecían las velas hinchadas de un velero que navegaba por entre las aguas del tiempo, siempre en busca de su amada; y aunque llegase la noche, la noche larga, el viento seguiría empujando hasta juntar sus corazones.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Y es que siempre estamos así, detrás de las ventanas soñando estar adentro, "la ñata contra el vidrio" diría un paisano mío. Muy bién tratado un tema que suele caer en la ingenuidad o en la poética empalagosa, aunque yo le agregaría algo de perversión (es que soy un perversito)

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