Los vagabundos del Dharma se sientan
a la orilla de cualquier camino, se miran, sonríen plácidamente y comienzan a
comer en sus andrajosas escudillas los andrajosos manjares que han obtenido con
dulces engaños de los creyentes. Una niña de pelo negro y sucio los ha mirado
durante unos minutos y ahora se acerca con la timidez de una gacela. Ellos la
miran y piensan que no existe, entonces la niña desaparece y vuelven a sonreír,
mirándose unos a otros. Un perro vagabundo los observa desde el otro lado del
camino, pero no osa acercarse, porque comprende que el Dharma también a él lo
ha puesto en su lugar. Los vagabundos del Dharma limpian con paja sus enseres,
bendicen el lugar y se alejan cantando.
domingo, 29 de julio de 2012
LOS VAGABUNDOS DEL DHARMA
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Rodrigo Inostroza
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MICRORRELATOS,
religión
sábado, 28 de julio de 2012
Volvería a despertar
Volvería
a despertar
sobre
una luna desplegada a doce colores por el cielo
y
en el destello de un pasaje piramidal entre la tierra y el sol.
Despertaría
vientos que animaran la paz y el descontento
borrando
nombre viejos como New York, Roma y Pekín
o
las horas desgastadas de los relojes de la tierra
que
cayesen como monedas viejas en un saco roto
que
los bancos abriesen sus puertas y no pudiesen cerrarlas
hasta
que sus bóvedas descerrajadas soltasen los malos vientos del planeta
y
se descubriese la verdad mentida de que ningún rico tiene nada.
Volvería
a nacer
a
medio camino entre el mundo y las estrellas
a
medio camino entre mi madre y todas las madres
entre
el amor y la inquietud
entre
el infinito y la nada.
Volvería
a nacer príncipe
sin
reino,
rico,
sin riqueza
y
humano sin defectos.
Volvería
en cien años más con ustedes
cuando
todos los humanos vuelvan a nacer
despiertos.
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Rodrigo Inostroza
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4:20 a.m.
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poesía
miércoles, 25 de julio de 2012
Pinceladas delirantes
Pinceladas delirantes escurren por el macramé de la
calle,
desde lo alto un millón de ventanas converge
radialmente
sobre el asfalto que sólo conoce de veranos e
inviernos pasados
el carrusel de la locura humana perfectamente
matemática
desgarrada por el flanco del panal urbano que gotea
vidas
efímeras pero no eficientes y rápidamente despachadas
económicamente numeradas en el ir y venir de una calle
enferma
y sana cuidada pulcramente por artistas del parecer
siempre atractiva
acercamientos si los hay indecentes no dicen nada de
personas
caprichos justificados con pequeños espacios en un
infierno permitido
pequeños individuos caprichosos se entrelazan a bajo
costo
en los prostíbulos bancarios parlamentarios
institucionales
acarreados por toneles persecutorios de racimos
humanos
colgantes de la escarcha de metal del vidrio hexagonal
y gótico
a la carrera o sin trabajo envueltos en la neblina de
los metros
del ruido de olas que retroceden y revientan a la
espalda de nada
se deshace la noche tal vez la mañana y un ruiseñor
machacado por las ruedas giratorias
del destino yace sobre el pavimento sucio negro pero
siempre renovado
del macramé artísticamente diluido de la calle
polícroma.
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Rodrigo Inostroza
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4:47 a.m.
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poesía
domingo, 22 de julio de 2012
Si me dejaras
Si
me dejaras ahora, ahora mismo
lloraría
lloraría
como
siento que llora el mundo
toda
vez que gira y gira
sin
poder olvidar
ni
olvidar
algo
que
llora.
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Rodrigo Inostroza
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4:44 a.m.
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viernes, 20 de julio de 2012
Intensidad de vivir
Intensidad
de vivir
no
en una pieza oscura llena de luces
no
abandonado en una calle llena de gente
no
de un cuerpo enamorado sin alma,
tal
vez saltando de un barranco para no morir como nací desnudo
o
escuchar palabras hasta proferir silencio
o
comer pescado frito y convertirse en pez.
No
intensidad como Dios manda
sino
como la manda la locura,
a
veces contenida por millones de años
hasta
que al fin se materializa en una simple flor en el desierto
o
en una estrella fugaz que nadie vio cruzar por el pensamiento de un recién
nacido
y
brotar de sus ojos como enredaderas que quema el sol estival
hasta
que retornan al verde con el morir
que
son las vidas
que
van a dar la mar.
Intensidad
de vivir
desbordado
más allá de sí mismo
sin
aceptar límites
más
allá,
eso
es
intensidad
de
vivir.
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Rodrigo Inostroza
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10:11 p.m.
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