viernes, 14 de agosto de 2026

LAS FRONTERAS DE LA PIEL

 


 

Me he separado desdoblado elevado un milímetro desde mi piel humana “y al volver la vista atrás” una visión apofática me ha sepultado en estatua de sal en piedra debajo de la piedra.

Yo no era el que soy, yo no soy el que seré. El camino del yo no soy “es largo, arduo y costoso”, traicionero necesitado paupérrimo como verbo encarnado, libélula de alas sonoras atrapada golpeándose dentro de mi casa cómoda sorda.

He tocado el horizonte y se ha deshecho. Mi mano se cae a pedazos de lepra santa, mano putrefacta de resucitado, mano máquina de dedos articulados sobre rieles.

Incluso cuando levanto una piedra debajo aparezco yo, pero mi yo gusano calvo y verde, mi yo sentado sobre un banco dentro de una iglesia repleta de gusanos viscosos dulces blandos que entonan alabanzas a Dios, como si los vermes fuesen ovejas cantoras de lana resplandeciente blanca. Compasión amor lejanía de horizonte tajante.

¡Qué desapego de todos los figurines humanos! ¡Por fin el desapego que dura un instante de conciencia!... Y no el putrefacto desapego eterno del camino de la verdad de la vida, aquel desapego de la calavera que fantasea hacia adentro obstinadamente el infinito con las cuencas desbordadas de lombrices.

Sólo soy una góndola apenas húmeda que se separa en lágrima durante instante agónico del sol del mediodía. Soy sombra sólo brillante que se estremece y respira cuando al nacer mi caña se quiebra. El viento sopla a través de mis astillas pensantes, la música quejumbrosa se escucha un instante en el mundo demasiado grande, mi voz. Es bello no ser nada, o ser un sueño sin noche y nada.

La intensidad de ensoñarse nada—esa que es indiscriminadamente TODO—es más inmensa inconmensurable hechizo nada que soñarse despierto cuerpo alma todo. Nada que deviene más allá que TODO, una densidad tan impenetrablemente densa que nuestra realidad se disuelve en nada, inalcanzable posibilidad de ser infinitamente realidad que TODO. No paz absoluta, no Dios, no eternidad, ni unidad, ni ser, sino el secreto que se nos oculta tras la NADA... ¿Quién podrá evitar que la sombra de la montaña inmóvil caiga encima lo desborde lo aplaste? Aun así, sentirás delirando certezas: que ninguna inevitabilidad te ha aplastado. Y entonces podrás enseñar grandilocuentemente que la NADA es principio de todas las cosas.

¿Podrás evitar preguntarte Quién está detrás de todo Esto? Hasta los niños saben que las cosas tienen un delante y un detrás, aunque a este no lo vean ni lo padezcan más que en sus pesadillas. En esa recóndita inalcanzable grieta del alma, ¿quién no lo llamará, aunque sólo sea por un segundo, Dios o Demonio?

Pero al despertar a tus sentidos sentirás un miedo desgarrador terrible, y aunque sólo sea por un segundo, lo negarás—ni dios ni demonio—, o lo amarás como a un dios de amor, a un dios persona verdadero, a un dios padre hijo y espíritu santo. Sólo al despertar—aterrorizado—, lo amarás, lo odiarás, o lo negarás, para seguir soñando que vives, en ese breve instante trágico apacible reactivo en que tú vives. Nunca alcanzarás a saber dentro de la historia que ese Dios no era dios ni demonio, ni que, si de alguna manera lo era, sí estaba allí, igualmente te engañó. “Y si el profeta se deja seducir y habla cualquier cosa, será porque Yo, YHVH, hice engañar al tal profeta” (Ezequiel 14:9). ¿No es Jesús también quien dice agonizando en la cruz, por boca de Jeremías (20:7): “Me persuadiste, Señor, y fui engañado; fuiste más fuerte que yo y me venciste”? En esas dos frases hay más verdad que en toda Biblia, verdad horizontal verdad lepra verdad mentira.

Yo estatua de sal, Tú, Montaña de tierra polvo ceniza sol gigante suicida que se consume a sí mismo en silencio elíptico aullando. Entre yo y Tú no hay más distancia desemejanza que entre un yo y un . Tú eres un muñeco articulado entre mis manos, yo entre Las Tuyas. Yo caído azotado prosternado de bruces contra el suelo gimo sangrando ¡Tú Señor!, pero ante mí sólo un Universo extraño inalcanzable inconmensurable un yo mismo, cualquier átomo Tuyo revelado pontificalmente a mí por tus científicos certificados Papas profetas. Yo esperando sólo de Ti Señor Universo una respuesta una señal un guiño inconfundible—como si pudieses ser cierto—sin saber si debo moverme o dejarme morir quieto cervatillo tiritando, porque quién no lleva en sus vísceras ardientes el lema Vida, sabes que mueres, mientes. Más dura cruel que un diamante iridiscente hipnótico te niegas a mostrarte de revés por más que te doy vueltas. Yo muñeco yo conciencia alcanzo a percibir que me has clavado agujas vivas sentidos esta por todas partes en mi cuerpo no sé qué hacer con ellas conmigo mismo conciencia espina médula. Yo… Trato de separar-Te de mí, trato de re-unirme-a-Ti, ni lo uno ni lo otro. Sólo aquí aquí aquí aquí apenas separado un milímetro de mi propia piel envejecida que no se detiene.

Busco pensamientos, busco sentimientos, busco belleza, busco intuiciones, busco conocimiento, busco amor en todas las cosas personas seres en mí. Lo mejor que puedo hallar de todo ello eres Tú, Santo Santo Santo Dios del Universo, aunque no seas más que—únicamente—anverso y reverso desplegado de mí mismo, la más sublime jubilosa de todas mis experiencias posibles ilusorias inventadas delirantes, mi paupérrima versión de perfección de absoluto de totalidad, como si tuviese que enloquecer contigo a una en la cima suprema Universo-Todo para realizarme y acabarme a mí mismo según Tu Voluntad: ebrio que se planta en la línea férrea mirando de frente el tren que se le viene encima embriagado dichoso de paz (QEPD). ¿Por qué no?... Escucha comprende decide. ¿Por qué tendría que ser en cambio—única opción de mi libre albedrío perspicaz observador en el mundo— el sucio feo bulímico estetizado social ateo indiferente operado que se arrastra por el fango de sí mismo de su hastío cotidiano inconfesado de sí mismo de su lascivia pederasta de todo pagándolo todo desaforadamente con su narcotraficante sicario mercenario billete verde multicolor obtenido en la guerra fuerte de los gusanos? El yo mismo deificado por sobre todas las cosas. O bien, lo que es lo mismo, un aristócrata demócrata creyente y ateo.

Me cansé de arrodillarme, no más genuflexiones, besos búdicos, me cansé del extraordinario monocorde repetitivo poder de la oración de la ciencia suprema. Que los filósofos justifiquen con pulida lógica que ciencia y religión son lo mismo, o no, que el Universo espiritual y matemático es el mismo para todos, o no. ¡Sea! Yo no quiero más de eso mismo.

Las multitudes corren detrás del milagrero Jesús. Jesús el mago bueno los engaña exigiéndoles fe como un grano de mostaza para obtenerlo todo hasta resucitar de la muerte eternamente en el Reino. ¡Las multitudes aman la mentira bonita especialmente con finales felices sin final! Jesús sube a la montaña para encontrarse a solas en lo alto con El Padre. El Padre viene a la montaña se disfraza cuidadosamente poderosamente mentirosamente de padre bueno para obtenerlo todo de Jesús el Hijo adoptado. Jesús ama al Padre. Jesús es persuadido por el Padre. El Padre lo tortura lo crucifica lo asesina lo contradice por nuestro Bien y por el Suyo. El Padre lo resucita hasta llegar al Cielo perfecto. ¡Engaños miserables superiores eslabonados felices! Casi siempre funcionan, pero yo no quiero más de eso mismo.

Narcóticos alucinógenos de milagros, de fe, de santidad, de verdad, de paz, de oración, de eternidad, de bien, de Dios. ¡Sea! ¡Son otros reales! Buenos reales poderosos reales para dormitar salvar apaciblemente en vida toda la vida “hasta la hora de mi muerte”—amén—, pero no menos ni más reales que la realidad del Universo duro narcótico alucinógeno algorítmico demasiado trágico terrible desconsoladoramente injustificado inmenso extraterrestre.

¿Qué pensaremos que es el ser humano atragantado por una repentina visión dentro de sus tinieblas inexhaustibles exiliado dentro de un espacio sordo infinito se arrodilla y solloza exaltadamente Señor ilumíname? ¿Qué pensaremos que es un ser humano mientras va cayendo arrojado por un precipicio universal construye en el aire vacío la civilización tecnocrática autárquica del capital del sí mismo depredador?... ¿Qué ve qué escucha qué sabe qué cree qué siente qué hace ese tal? Sólo un milímetro por encima de mi propia piel un pedazo de piel mutante hace una inconmensurable ontoménica diferencia de larva en proceso.

No hay luz no hay tinieblas no hay Señor no hay yo no hay infinito no hay civilización no hay aire no hay precipicio no hay piel. De eso no hay NADA, y aún TODO ESTÁ AQUÍ. Yo sigo arrodillado todos seguimos cayendo. Y en este maravillosamente absurdo caos perfectamente ordenado en sí mismo yo tú nosotros invocamos la presencia de un dios, de un poder siquiera terreno, del Estado, de la Ciencia, de la Tecnología, de Estados Unidos, del FMI, de la IA, de la sincronicidad, de la adivinación, de un siquiatra, del dinero, de la suerte, de medicamentos, de drogas, de la inteligencia, siempre colgándonos de algo que nos apañe que nos responda que nos persuada en nuestra temblorosa pequeñez miserable, pero que sólo siempre acaba defraudándonos engañándonos abandonándonos.

Y aunque nos engaña nos traiciona nos frustra, todo siempre funciona siempre pasa algo, aunque jamás podamos saber qué funciona, por qué funciona, qué pasa, qué hay realmente del otro lado de lo que simplemente pasa, sobre todo cuando no pasa. El Estado cobra impuestos, Dios habla a través de pontífices, la Ciencia calcula la edad del Universo, Estados Unidos se apropia del Mundo, la Tecnología nos facilita el cotidiano, la sincronicidad nos deja perplejos, la IA resuelve nuestras dudas, la adivinación nos atrae nos inquieta, los siquiatras nos dopan nos anestesian nos mutilan, el dinero compra huevos, la suerte está de nuestra parte, los medicamentos quitan el dolor de estómago, las drogas te transforman, la inteligencia se mide resuelve, la lluvia cae… O bien pasa que el Estado es abusivo antisocial, Dios está ausente cuando más lo necesitamos, la Ciencia se contradice yerra, Estados Unidos no es un Estado unido desaparecerá, la Tecnología nos hace dependientes nos inhabilita, no percibimos sincronicidad, los siquiatras son enfermos mentales debidamente autorizados, la adivinación acierta, la IA evoluciona, el dinero se roba, la suerte nos hace perder, los medicamentos envenenan, la inteligencia es estúpida grandiosa, la lluvia no cae…

Eso somos, eso es. Me he separado un nanosegundo de mi piel humana. No sé si quiera más. No sé si yo pueda más hoy mañana o siempre.

 

 

 

 

 

 


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