martes, 25 de diciembre de 2012

Ángel de la guarda




Ángel de mi guarda
nombre aprendido en el sueño de mi infancia
entre descensos apresurados de bondad huérfana
en respuestas tímidas y muy mías de amor
a un despertar de atrevidos acosos
que a veces se enfrenta con gigantes de ensueños
y golpes de destino incomprensible
como rayos encadenados alrededor de mi flaca figura
entre besos y manotazos de plumas celestiales
porque todo ángel identifica su zona de crueldad
como la sombra furiosa del ángel que lucha contra sí mismo
y nos adormece sin certeza si para la vida eterna
o para esta vida moribunda del despertar matutino.

Ángel de la guarda sin cliché
ángel desbordado de los mitos patrimoniales
resoplido de una consciencia alterada por el miedo
que se habla a sí misma convincente y convencida
en el reconocimiento de su propio vuelo cósmico
ángel con ángel
advenimiento de las tormentas dulcificadas
de las paternidades dudosas pero ciertas
de los caminos incomprensibles del extrañamiento
humanizados a fuerza de un dios de amor
con ángeles guardianes como legiones de moscas santas
que se reparten los niños del planeta
y juegan a otorgarles dulces sueños en abrazos de felpa
o a dejarlos caer por la angustiosa garganta de la muerte
hasta recibirlos por el otro lado del dolor
en la cuna de la muerte que comienza.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Porfía




Más que todo me duele
que la punta de todos los filos
se vuelve inexorablemente
calma y suave
después de haberse clavado
innumerables veces.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Casa




Casa de las despedidas
casa de las palomas niñas
casa en la encrucijada de mis tiempos
casa que se va achicando conmigo adentro
casa de las flores luminosas del mundo
casa temblorosa como chocolate caliente
casa de los hombres que nunca vienen
casa de la foto de mi madre muerta
casa de los gritos del alma
casa de los libros aviadores
casa de las mañanas a latigazos
casa de la isla de en medio
casa de la familia en torno a la mesa
casa que da a la calle anónima
casa de los elefantes soberanos
casa prendida en el ojal de un mapa
casa que al final será del viento
de la maleza y del silencio.

jueves, 20 de diciembre de 2012

EL LLAMADO




Escuchó que golpeaban en su ventana. Trató de escapar de su sueño hipnótico. Dejó de soñar para incorporarse alerta a la realidad. Intentó abrir sus párpados que pesaban sobre sus ojos como dos inmensas rocas de granito, pero no respondieron. Escuchó luego un sonido agudo, un sonido intencionado y terrible que no pudo reconocer como humano. Sintió miedo, un miedo sobrenatural  y desesperado. Intentó levantarse, incorporarse, agitar los brazos, mover las piernas, pero su cuerpo momificado yacía inerte sobre la cama. Trató de gritar con todas las fuerzas de su cerebro aterrorizado; trató de alejar con un grito desde las vísceras su pesadilla; trató de cortar con un tajo de conciencia la insoportable irrealidad. Pero nada cambió, salvo aquella cosa que comenzó a crecer invasivamente alrededor de su casa. Aquella cosa que se venía acercando más y más hacia él, deformándolo todo, entre sonidos espantosos e inauditos, infundiendo el horror a la esencia de las cosas, contaminando la realidad con su sustancia insoportablemente desconocida, amenazante y terrible. La realidad se volvió miedo. Las cosas, miedo. Él mismo ya era sólo un miedo.
Entonces se despertó de un salto y se sentó sobre la cama. Sintió que su corazón pateaba insoportablemente su pecho. Miró hacia la ventana y vio en ella el brillo tenue de las luces anaranjadas de la ciudad. Todo estaba en silencio. ¿Esa era la paz de los mortales?... La terrible paz onírica de un sueño de horror que ya no se sabía dormir ni despertar.

martes, 18 de diciembre de 2012

Pan de oro




Pan de oro entre los pétalos del dharma
alumbre de unos ojos en palabras de estrellas
cendal de joyas contenedoras en deshielos de dulzura
avance de un piño de obreros por las fábricas del cielo
remeros de la noche que pide silencio
aguadores de los planetas sedientos
era de la muerte desorientada
en el va y viene
entre los campos de pan celeste
y la muerte sembrada
como dientes en cuerpos de paja.