viernes, 20 de mayo de 2011

Y DIOS NO ESTABA AHÍ (IIºparte)


Dormía… dormía uno de esos sueños en que tú sabes que estás durmiendo… sueño lúcido en que tu conciencia no duerme, sino se percibe a sí misma… tanto así, que podía ver mi cuerpo arropado e inerte sobre la cama y yo despierto dentro de él, o fuera de él –es difícil saberlo--… Pero era un sueño, sí que era un sueño, porque yo miraba por mi ventana este cielo maravilloso de la noche y veía a lo lejos, en el horizonte, una danza bellísima de esferas de luces que trazaban a grandes velocidades por el telón nocturno una polifonía de lazos luminosos. Y era hermoso, misteriosamente hermoso, como si esas luces palpitantes no fuesen de este mundo… De pronto, comenzaron a acercarse velozmente hacia mí… Una voz grave y poderosa explotó dentro de mi cabeza, sin pasar por el filtro de mis oídos: “¡¡¡Ahora sí…!!!” De un brinco me incorporé sobre la cama, abrí mis ojos, pero no desperté… o mejor dicho, me di cuenta de que nunca estuve dormido… de que aquello que me estaba ocurriendo siempre estuvo ocurriendo, sin la distinción natural despierto-dormido… Mientras esa voz de trueno, esa voz sobrecogedora e imperativa seguía resonando ya sin palabras dentro de mi cráneo.
Entonces ocurrió aquello que sólo comprenderán los pocos humanos que lo hayan vivido… Una luz imposible atravesó los postigos de madera y las cortinas de grueso lino que tapaban mi ventana… una luz circular, blanca, tridimensional, sólida y translúcida a la vez, como la luz de un faro, potente y liviana, silenciosa… que cortaba la materia, el espacio y el tiempo, sin rozarlos siquiera… El terror crispó mi cuerpo, mi alma y mi espíritu, todo junto… porque comprendí de una vez, en un instante de intuición absoluta… QUE ALLÍ ESTABA DIOS…
(continuará)

sábado, 14 de mayo de 2011

Y DIOS NO ESTABA AHÍ


(1ºReyes, 19:11-13)

Ningún demonio ni monstruo ni espectro, ni siquiera abominación alguna surgida de las profundidades de la mente humana, puede asemejarse al espanto y  horror de la experiencia de encontrarse Aquello que denominan Dios.
Era sólo una tibia noche más en las oscuridades de ese cielo tridimensional de mi Valle del Elqui. Ese cielo desbordante de estrellas que te aplastan el alma y que hacía tiempo me venía asombrando con su creador. Cristiano de familia pero sin religiosidad institucional ninguna, me adentré de joven en el Cristo místico de mis espontáneas lecturas bíblicas, y, sobre todo, en un Jesús también desbordante y sobrecogedor que comenzó a revivir su vida y pasión por la Galilea de mi alma. Así, un buen día me reconocí amigo íntimo de Jesús y de Dios. Tan amigo y tan amado y amante, que Dios y Jesús se transfiguraron en uno conmigo.
Entonces ocurrió aquello. Aquello que yo busqué desde el inicio mismo del despertar de mi conciencia; desde que miré por primera vez el universo con los ojos bien abiertos y me dije a mí mismo: “¡Aquí hay un Dios!”. Por años, lentamente, progresivamente, como uno se va enamorando de un amor imposible, buscaba a Dios por todas partes… Siempre Él me rehuía, se escondía detrás de un lugar invisible justo cuando yo alcanzaba a distinguir el último vuelo de su negro manto. Pero cada visión incompleta, cada frustración de perderlo una y otra vez me dejaban  una huella tan dulce, tan sobrecogedoramente real, que me llenaba y me acercaba más y más a Él precisamente por su vacío y ausencia.
Esa noche yo contemplaba una vez más el espacio eterno entre las estrellas. Yo contemplaba el espacio vacío y el espacio lleno. Yo era uno solo con Dios. Entonces me levanté de mi sillón y me fui a dormir en calma, con la certeza de que Dios vendría por fin a mí, al frente de mis ojos, como verdad develada.
(Continuará)

Rodrigo Inostroza Bidart

miércoles, 11 de mayo de 2011

MICHELANGELO BUONARROTI


Miguel Ángel me miró sonriente a través del chianti rojo de su copa. Repicaron los cristales al chocar felices por nuestra amistad. 
--¿Sabes que Biagio de Cesena habló de mi poema Yo me acuerdo… que tenía superpoblación de metáforas, como "la estrella fugaz", "un niño pobre que...", "redonda burbuja", "concha mágica"… y que lo torna algo empalagoso. Además, que le cambiaría los tiempos verbales?
--¡Jajajajaja!... ¿Acaso le reprocharía a Dios que creó una superpoblación de estrellas en el cielo, y que todas juntas, todas iguales, resultan empalagosas y eternas?
--¡No, pero yo no soy dios, aunque pienso que en parte la belleza está en el ojo del que mira, dependiendo de cómo mira, y que también la calidad de los versos se intuye en la evidencia del oficio, en la delicadeza de los grandes!
Un gato negro y peludo saltó sobre la mesa. Nos pasó su cola por las narices.
--¡Ya verá ese papa segundón que lo pintaré como una metáfora empalagosa en el infierno de mi Juicio Final!

BASTANTE TRIVIAL

Nataly cerró de prisa su pequeño bloc de notas.
--¿Qué significa trivial?
Se quedó con los ojos azules bien abiertos. Sin parpadear.
Criiic…guash…guoooom…craccc…crac…buzzzz… Una masa alquitranada de sonidos zumbó en el espacio del amplio y concurrido restorán. Luces veladas de espaldas a todos, unos rostros sonrientes, movimientos de manos, mozos y damas vestidos de negro avanzando por laberintos de servidumbre, flores rígidas y sin olor, plasmas en muros pintados, satín, más brillos, músicos pagados, condimentos y buenos olores. Movimientos precisos para un ritual cada vez más perfecto. Bellezas, pulcritud, eficiencia para satisfacer la lujuria contenida de hombres y mujeres.
El renombrado ingeniero Steven Joking, deslumbrantemente atractivo y perfumado, miró los senos de la joven.
--¿Por qué me preguntas eso?
Aires fríos repentinos cuando se abre una puerta al exterior. Colores entre la noche, resplandores de una fila de vehículos relucientes.
--El narrador de este cuento me llamó trivial.
--¡Ah!...
Joking buscó rápidamente una respuesta en sus archivos mentales.
--Trivial es un término de cuño reciente… Ese amigo tuyo ha querido decirte que se te ha facilitado la vida para circular por tres vías… tri-vial.

domingo, 1 de mayo de 2011

YO ME ACUERDO




Nadie viene riendo a este mundo ni nadie se va entre carcajadas. Y aunque la vida pase a veces lentamente y otras, sobre una estrella fugaz, sólo pasa. Y como un niño pobre que atesora sus golosinas dentro de su puño cerrado, los cuadros felices y soleados de nuestras vidas retenemos piadosamente en nuestra memoria. La vida no es más que unas bellas imágenes tornasoladas que se reflejan sobre la superficie de una redonda burbuja y que un día cualquiera estalla en el aire y ya no está más. Pero esos mismos sueños que se filtraron a esta existencia dentro de la concha mágica de nuestro cráneo, al final, rotos, liberados hasta de sus propias alas, vuelan todavía más alto, de donde vinieron o todavía más.