jueves, 1 de octubre de 2026

Qué hago ahora

 

 

 

¿Qué hago ahora que ya recorrí todos los caminos de esta Tierra?

¿Qué haré ahora ya descubiertos los caminos adonde devienen errantes y confusos los seres humanos penosamente durante vidas y vidas

—el miserable insignificante enfermo el más sabio el más rico el poderoso—

no son más que un solo y mismo camino que sube que baja hacia adelante hacia atrás hacia un lado hacia el otro?

¿Qué haré ahora obtenido el saber de los saberes de este mundo cuántico cósmico

—este indagante apropiado celosamente a pedazos en laboriosas existencias de bodegas enrarecidas de creencias intransables

el miserable insignificante enfermo el más sabio el más rico el poderoso—

este Saber que al tocarlo ahora mi mano lo atraviesa porque aquí no hay nada?

¿Qué haré ahora que ya me sumergí por las inmensidades de mi mente tempranamente alertado por la máxima délfica “conócete a ti mismo”

con la mirada subsumida en el horizonte interior sonriente sobre el lomo de un búfalo negro por la esperanza de regresar al Uno-Todo

donde ningún sumergible artilugio humano ha logrado tan profundamente llegar

al fondo rugoso de un abismo impenetrable que ahora me devuelve por un instante la imagen especular de mi propia conciencia en un yo mismo tétrico

que nunca nunca jamás se ha movido del puerto ni del punto desde donde creyó creí partir?

¿Qué haré ahora que las epifanías divinas las misteriosas las mágicas voces taumatúrgicas que con asombro desgarrado júbilo transcribí

la clarividencia chamánica privilegiada del ordenamiento trascendental de la Naturaleza vibrante viva mía

el amor íntimo cercano de un poderoso espíritu familiar la misión la dirección el plan de vida todo

mis demonios mis terrores mis vergüenzas contenedoras

de pronto

simplemente no están?

¿Qué hago ahora

sin poder moverme

sin quedarme quieto

sin nada solo

apenas yo

sin yo

en esta frontera

de un Universo que es una Nada

obligada a ser?