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miércoles, 6 de julio de 2011

FRAGILIDAD Y COBARDÍA

Fragilidad y cobardía, dos palabras que juntas encadenan con grilletes los pies y las manos de la mente, que la clavan como un Prometeo a una roca para que el águila de la conciencia venga noche tras noche a devorar el hígado de tu sustancia humana. ¿Qué sustancia, si apenas me encuentro con un rastro de ella me estremezco de espanto y corro a beber en las denigrantes embriagueces del olvido? O me hago susurrar al oído “hijo de Dios”, para entonces cerrar los ojos confiado en que no voy simplemente cayendo en la nada, como un planeta tierra que gira inclinado ante el vacío, esperando quién sabe qué, y que la respuesta requiere de una osadía y locura nunca vistas… Entonces todavía prefiero volver a ser esclavo de un amo que me golpea y me hiere en mi pobre dignidad, pero me da el pan y el torpe sueño en una cama; aunque las pesadillas a veces me arranquen a mordiscos el alma, más ciertas que todas las caricias de este insistente mundo que me sorbe los sentidos para mantenerme esclavo y “libre” de la libertad.

5 comentarios:

  1. ¡Vaya reflexión Rodri! fuerte pero certero. Una mirada a la rutina con sus pesadillas mientras laceran dignidades porque eso llena nuestras necesidades básicas. Realmente es conmovedor, realista y excelente tu observación.
    "las caricias de este insistente mundo que me sorbe los sentidos para mantenerme esclavo y "libre" de la libertad... Uf.
    Abrazo GRANDE POETA!!

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  2. ¿Que decirte Rodrigo? Uno Empiezo a leer y se hace preguntas, sigo leyendo en busca de las respuestas y al llegar al final me encuentro reflexionando sobre más preguntas que cuando comencé. Me convenzo que es esa tu intención que miremos dentro de nosotros mismos para ver nuestras debilidades. Y te acompaño soy uno de los que cierran los ojos confiado en que no estoy simplemente cayendo en la nada. Un abrazo amigo

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  3. Me gustaría que me respondieras abiertamente, porque me agradaría que así fuera. Tengo la sensación, corrígeme si me equivoco, que ciertos relatos tuyos, como siempre, magistralmente escritos, son reflexiones en torno a algunos poemas míos, como por ejemplo éste último titulado "Fragilidad y cobardía".

    Pasando a otro tema en este escrito, magníficamente descrito a lo Dante, como si del Infierno se tratara, describes de forma muy pesimista (en mi caso es la rabia, en el tuyo el pesimismo lo que nos lleva a escribir. Tómalo como una apreciación totalmente personal), patética y determinista a la naturaleza humana. Niegas al ser humano tomado como individuo la posibilidad de una redención revolucionaria de carácter personal (Marcuse dixit) y a los pueblos la capacidad revolucionaria de cambiar el mundo.

    Salud y República.

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  4. Mira, amigo Durruti, te voy a responder sin pelos en la lengua... Yo admiro a los hombres de ideales, de carácter, de valentía y de inteligencia. Eso veo en ti y en tus escritos. Me identifico con parte considerable de tus ideas y dardos, aunque no comparto la ideología comunista. He tenido varios amigos comunistas con los que guardo siempre una misteriosa y profunda sintonía. Mi problema es que soy algo así como trascendentalista y espiritualista. Mi materialismo es sólo instrumental. Entonces, cuando se trata de bajar los ideales comunes a la vida cotidiana, diferimos seguramente en los modos, aunque no en los fines humanos. Es verdad que me he vuelto, más que pesimista, escéptico. Tuve como a los diecisiete años un intento fallido de hacer cambiar el mundo, y después de largos años de observación, intuición y estudio del ser humano, llegué a la conclusión de que este animal no posee las condiciones ni facultades biológicas y evolutivas para impedir su cuasi extinción. Veremos eso particularmente en los próximos decenios. Las luchas creo que tiene sobre todo sentido, ¡y absoluto!, en lo individual y mental.

    En cuanto a mi inspiración en tus escritos, te debo responder que sí y que no. En algún sentido he escrito siempre de los temas que leo en tu blog. Hay mucha literartura mía del pasado que no he publicado. La diferencia más sustancial contigo, al parecer, es que no creo en la violencia física ni sicológica como forma de lucha y de transformación de la realidad, pues considero que las ideas se destruyen con ideas; que las convicciones erradas se corriegn con convicciones abiertas y educativas. ¡Que si el hombre al final quiere morir y matar, que mate y muera! Pero yo no quiero volver al mundo de hace un millón de años atrás, matando para no morir... Creo en la superación de la especie humana no por la misma especie humana, sino por una especie superior que viene pronto. Si quieres justificación de esto, te la puedo dar en una discusión y foro que podemos abrir , si quieres en mi blog y también en el tuyo. Creo que el tema es interesante y de gran importancia actual.

    En particular, Fragilidad y Cobardía no está inspirado en ningún escrito tuyo ; en cambio La Guerra del Té, sí lo escribí, estimulado por tu escrito "¡PUTAS GUERRAS!". Te leo con inmenso interés y admiración permanentemente, porque mi sangre igual se calienta como la tuya, pero la canalizo hacia otra dirección.

    Un abrazo, y espero que no te moleste si te llamo "amigo".

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  5. Daniel:

    Antes que nada te abrazo, porque a un amigo cuando se lo encuentra uno por ahí, en las calles, primero que todo lo abraza. Y sí, la pregunta filosa como una roca corta el impenetrable vacío de la existencia, hasta que la existencia avara sangra y se te dona en sangre y vida. Eso quiero decir y eso quiero provocar en mis amigos, la necesidad de ser hasta las últimas consecuencias.

    Me despido de ti con otro abrazo.

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