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viernes, 15 de julio de 2011

EL SISTEMA POLÍTICO Y LA CRISIS DE LA EDUCACIÓN (2º categoría de las perspectivas de la crisis)


El aparato político e institucional chileno que está al frente de las decisiones, del debate y de la opinión pública, o simplemente que incide directa o indirectamente en el sistema educacional nacional, lamentablemente no está a la altura del tema ni del problema. La estructura ideológica partidista de los chilenos en general impide que se logren desde la base misma de la población acuerdos y prácticas concordantes con los acuerdos y leyes establecidas, pues solo existe una mentalidad de enfrentamiento de unos con otros, como enemigos irreconciliables y antitéticos, o bien de camaradería y compadrazgo que beneficia, incluso inmoralmente, a sus propios partidarios en desmedro de los de la otra ideología, o simplemente de los que no pertenecen a la misma ideología. Agreguemos, además, que las ideologías políticas chilenas esconden subyacentemente un conflicto de clases sociales irreconciliable, en las que los chilenos de clase socioeconómica alta ven como enemigos sociales a los “flaites” o pobres, en tanto resentidos y parias sociales inferiores; y a su vez, los chilenos de clase media y baja ven a los del segmento de mayores ingresos como “cuicos” o explotadores y expoliadores del pueblo, además de que el desprecio que se recibe de la otra clase hostil fomenta y justifica el desprecio y odio hacia el que se percibe como enemigo. Este trasfondo confrontacional social y político es de tal consistencia que basta mirar la historia de Chile durante los últimos cien años para darse cuenta que condiciona negativamente el comportamiento político y social de todos los chilenos. Culpar sólo a los políticos es desconocer el sentimiento idiosincrático de los chilenos que genera a estos representantes genuinos de su propia condición sociopolítica. Cambiar esta mentalidad requeriría de un acto de conciencia colectiva que sólo un hecho histórico inusual, accidental y excepcional podría generar. ¿Cuál?... Prefiero no pensar en catástrofes por ahora.
Es cuestión, en fin, de ver las discusiones de orden político que implica la crisis de la educación, y se apreciará la incapacidad de llegar a acuerdos ni siquiera representativos de una misma tendencia político-partidista. Ni pensar, por lo tanto, que se puedan lograr acuerdos sustantivos y profundos entre partidarios de ideologías enfrentadas como izquierdas y derechas, a no ser acuerdos que impliquen ganancias o beneficios particulares y momentáneos para ambas posturas políticas, o simplemente a políticos individuales. En el único punto que parecen haber alcanzado cierto acuerdo mayoritario es en el apoyo que gobiernos de coaliciones calificadas como de derecha (Pinochet y Piñera) y gobiernos de izquierda (Aylwin, Frei Ruiz-Tagle, Lagos, Bachelet) han dado al modelo económico neoliberal capitalista, el cual, como haremos ver más adelante, representa un grave obstáculo para solucionar los problemas más profundos y humanos de la educación y sociedad chilenas, aunque ofrezca a su vez las mejores condiciones históricas para dirigir recursos económicos importantes al sistema social y educacional.
Por lo tanto, estimo que el problema de la educación en el ámbito político nacional no puede avanzar con seriedad y responsabilidad ni un palmo más de lo que lo ha hecho históricamente hasta hoy, y, en consecuencia, dejar en manos de los políticos del país las soluciones al problema de la educación es simplemente enterrar toda intención positiva de cambio. Los partidos políticos apenas pueden llegar por ahora a acuerdos de dineros más o dineros menos, y a algunos usos prácticos de los mismos.
Y, sin embargo, quienes deben refrendar cualquier pacto social son inevitablemente los políticos a través de las instituciones políticas y administrativas del Estado. Cualquier cambio y acuerdo social significativo provocado y sostenido por el pueblo soberano y democrático en materia de educación tiene que provocar obligada y previamente un cambio de la mentalidad política que manifiestan las instituciones del Estado y los agentes políticos del país… Tarea sin duda tan dura y difícil como cambiar todavía primero la mentalidad sociopolítica y económica de lo chilenos. Algunas posibles formas de solucionar el problema las consideraremos más adelante.

1 comentario:

  1. En España el sistema educativo está hecho "unos zorros". El consenso político, al igual que en Chile, en un asunto tan importante como la Educación, desde que es formalmente un país democrático nunca ha existido, como lo demuestra el hecho de las promulgaciones y derogaciones sucesivas de leyes organicas educativas, según el partido que gobernara.
    Ítem más, se encuentra a la cola de Europa en cuanto a resultados académicos en las materias instrumentales (lengua castellana y matemáticas) con datos que sonrojarían a Cervantes y a Euclides.
    El fracaso escolar, sobre todo en la secundaria obligatoria es apabullante.
    Con la actual ley orgánica vigente se ha dado marcha atrás en muchos aspectos; por tanto, estamos hablando de una legislación retrógrada, porque prima la excelencia, el conocimiento puro y duro, los resultados y no el desarrollo integral del alumnado. Es decir, su objetivo es crear subditos, borregos productivos, acríticos, que sirvan a los intereses del mercado y de las clases dominantes.
    De ahí, que sea una ley tremendamente dirigista que, de forma gradual mediante la creación de centros piloto, quiere convertir a los centros educativos en empresas, en las que el director, con amplísimos poderes, será una especie de gerente, donde la democracia interna, por tanto, carecerá de sentido y los órganos colegiados serán meramente consultivos (Claustro y Consejo Escolar)...

    Después de estas pequeñas pinceladas, he de decirte que el grado de deterioro del sistema educativo chileno alcanza cotas inusitadas. Muchas cosas me llaman la atención, pero por no alargarme destacaré estas dos:
    1) El bajo nivel de preparación de los maestros.
    2) La polarización, creo entender que abismal en cuanto a calidad de la enseñanza se refiere, entre los centros privados y los centros públicos.

    Un saludo.

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