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sábado, 29 de noviembre de 2014

Neblina



Una neblina de palidez inmemorial
en el murmullo lacustre de mi espacio invisible
mosaico derretido que lava mis poros
juntando días polícromos en mi fondo marino
al que llamo vida por simple ingenuidad.
Cuando la noche hiere afuera al frío
con su espada degolladora de hombres
la palabra insondable vive sosegada y poderosa
sobre el faro de la ruta del alma.
¿Acaso vencerá la luz a las tinieblas?
Y a este rey de la realidad que llamo yo
¿le será siquiera concedida
una conciencia miserable
después de la muerte?
Quiero soñar más fuerte que despierto
y en mi propio sueño aúllo
tratando de despertar también la luna.
Un casco de estrellas corona mi cabeza.
Alrededor de mí gira el ser
esforzándose en mantener agregados
los pedazos insepultos de mi persona.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

EL ERMITAÑO (capítulo 3)



Nací ermitaño. ¿Es eso posible?... Nací ermitaño como colgando de un roca desde lo alto del acantilado. Y allí he vivido aunque mi mente graciosa haya viajado por mundos de encanto y aventuras. A punto de desbarrancarme he sido capaz de jugar, de ser padre, de pagar mis impuestos, de dormir y hacer amigos y enemigos. ¿Cuántos podrán reconocer que me pudieron ver allá en lo alto de la pendiente, suspendido de una mano, respirando entrecortadamente? Y no lo pregunto en son de víctima, pues eso ya pasó hace mucho tiempo, cuando aún joven y desorientado miraba hacia la plaza del pueblo para buscar un lugar de amor en donde dejarme caer sin temor y bien acogido. No lo encontré sino a pedazos, en esos colgajos de amor que nos regalamos los seres humanos cuando nos experimentamos unidos y desde ellos formamos parejas, familias, amigos, ciudades y religiones. Ahora sigo solo, pero no me duele, como seguramente no le duele al glaciar su furiosa blancura y su propio hielo… Nací ermitaño de la misma manera que existen meteoritos que irrumpen accidentadamente en un planeta extraño que se perturba con su brutal entrega. Indago en mi memoria para buscar la causa, y el mundo de mi pequeña infancia me arroja lejos, más atrás, como si un bulto incómodo fuese arrojado fuera de la casa, con indiferencia y hastío.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Verdades





Acto supremo y límite de humanidad alcanza a reconocer la menos falsa de todas las verdades:
Hay una Verdad inmanifiesta por encima de toda verdad manifiesta.
Hay una Realidad ininteligible por encima de toda realidad inteligible.
Hay un Conocimiento que está por encima de todo conocimiento posible,
más allá de toda palabra, de toda intuición, de toda existencia.
Ante Ello, Dios mismo y todos los dioses inexistentes se encuentran de rodillas, en adoración.