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miércoles, 30 de noviembre de 2011

TODOS A JUGAR


¿A qué juegas?... Los militares juegan con armas y marchan ordenadamente, imitando sus propios juegos cuando niños. Los médicos juegan con sus pacientes a curar lo que no curan. Los profesores juegan a educar brutos, que juegan a que aprenden. Los comerciantes juegan a vender y comprar con dinero falso. Los periodistas juegan a informar los cuentos que nunca han sido capaces de escribir. Los religiosos juegan a tranquilizar a la gente con historietas de dioses y perfecciones que nadie ha visto. Los políticos juegan a contar votos para las próximas elecciones. Los conductores juegan a quién es el rey de la selva. Los que aman juegan  a que amarán para siempre, y los que mueren, a las escondidas. Los empresarios juegan a levantar torres de monedas. Las mujeres juegan a ser mujeres y los hombres, hombres… Sería harto más honesto reconocer que todos jugamos y que la vida humana es una verdadera chacota.

lunes, 28 de noviembre de 2011

He logrado olvidar


He logrado olvidar mi infancia
y vuelvo a ser un niño
todo está detenido
en un presente perfecto
mis zapatos son autitos
que corren por ciudades de arena
brilla el sol intensamente
y por la noche se duerme.
Hay estrellas en el cielo
para que mi sonrisa las alcance
a veces llueve y me sorprendo
bogando sobre ramitas de barcos
la escuela enloquece
con palabras incomprensibles
sólo en el patio descubro ciencia
beso niñas hermosas y puras
nadie se extraña de mis besos
en mi casa mi madre prepara
una sopa de amor
mi gato ronronea historias de animales
escondido entre las sábanas
el nogal florece en mi ventana
por donde el mundo sueña que es real.
La muerte
que viene y va
no es más que juego del silencio.
He vuelto a ser un niño
caerá sin peso la tarde
vendrán los años
de escaso pelo blanco
y habré olvidado que fui un niño.

sábado, 26 de noviembre de 2011

¿DÓNDE ESTOY AHORA?



¿Dónde estoy ahora? ¿Dónde está mi mundo? Cuando por la noche en mi Valle levanto mis ojos veloces y apunto hacia el cielo estrellado, un inmenso espacio negro machacado de pequeñas esquirlas de luz se me viene encima. Mis piernas se desarman y temblorosas sucumben bajo el peso del universo. Un vértigo más intenso que contemplar desde un precipicio su abismo me doblega la mente y creo caer hacia arriba. Voy a caer por el ducto del absoluto, y entonces mi mamífero milenario se engrifa y entierra sus garras en el suelo mineral de los ancestros biológicos: la red que ha contenido el horror de la evolución animal. Me resisto, me niego, por lo tanto siento miedo… Pero mi absurdo poeta envalentonado, ese flacucho que ha heredado al antiguo dios venido a menos, saca su voz de tenor y canta: “oh bello universo, ¿qué serías tú sin mí?,/ ¿en quién pondrías la justa vanidad que has alcanzado/si yo no me envaneciera por ti?”… Y pienso poéticamente que nadie vendrá a condenarme por herejía desde las honduras del universo, sino muy por el contrario, el anfiteatro del reino celestial aplaudirá a rabiar a este mono que ha logrado con su novedosa habilidad abrir por primera vez la jaula y espera la caricia del amo para seguir adelante. Así, cuando llegues cerca de mí te diré: “¿Señor, señor, ¿ves que puedo hacer lo que haces tú?” Y de seguro volverás a reír y me contestarás: “Tuyo es el reino, el poder y la gloria”… Entonces me doy media vuelta un poco entumecido de tanto mirar el cielo, entro al cuartucho de mi casa y, como cualquier mortal vestido de noche, me pongo a dormir sobre una cama.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Los condenados


Era un camión vestido de negro
con bolsillos secretos portadores de muerte
canción del patíbulo en el aliento de serafines
amontonados mirándose unos a otros
para morir por primera vez inocentes
morir así no más porque otro humano lo quiere
--así duele tanto morir.
Era el destino de las puñaladas
la voltereta asesina del criminal extasiado
del hombre que corta un racimo de vida
y se bebe tu sangre para no dejar rastros.
Era la mano escondida
la espalda perfecta para disparar a mansalva
el odio expulsado por el maná del cielo
que se hunde a mordiscos en los pliegues del alma
y con Dios o sin Dios
mata.
Era la llaga viva
la mirada en el vacío
la sonrisa helada
el beso frío
el adiós imposible.
Así muere el que mata.

martes, 22 de noviembre de 2011

Sobre cierta roca


Sobre cierta roca a mi lado
un cormorán contempla el mar
en terrazas de cascadas azules
observa mis alas pardas
que extiendo para secarlas
del húmedo escozor de la vida
el tapiz desplegado en ola blanca
se apacigua en torno a nosotros
hasta separar por detrás sus dedos
que rasgan la arena molida.
Él me mira y yo lo miro
el océano nos une y nos separa
nuestras vidas se sostienen
como algas enlazadas
que suben y bajan sin resistencia
como musgo verde y ocre
que se aferra sin necesidad a la roca
y de mi cuerpo caen células
deshechas en espuma y gotas de sal
fragmentos de eternidad.
Hay algo dentro de mí que brilla
dentro de un cormorán sobre una roca
dentro de un sol
que inexplicablemente no se agota.
Hay algo que no muere en lo que muere.


domingo, 20 de noviembre de 2011

La felicidad de mi Elqui

Y miro el cielo
el río
el sol
los árboles
los cerros
y sigo
la tórtola
y el viento
y sé que soy feliz
aunque la felicidad
y la belleza
las destruye
el horizonte.

sábado, 19 de noviembre de 2011

UNA PREGUNTA


 Me preguntas si las cosas van a mejorar… ¿Por qué debías hacerme esa pregunta justo cuando iba a deleitarme con mi postre de castañas al almíbar que tanto me gusta? Te miré a los ojos y al entrever en la ribera otoñal de tu alma la necesidad de amar y no perderme, me concentré en lanzar un ramillete de luminosas esperanzas por el brocal de tu deseo. ¿Cómo podía decirte si no, que aunque te amaba tanto esperaba que en cualquier momento nos llegara la muerte? ¿Cómo podía decirte que al arcón de los recuerdos, ese que habíamos heredado de los abuelos y atesorábamos bajo el altar de la casa, se le había roto la chapa y desbordaba de fotos sonrientes, de cartas desmesuradamente largas, de perfumes descontinuados, de discos de vinilo y mucha muchísima eternidad? Que lo lleno acaba rompiéndose y que es mejor beber el vino de la copa pero no aprisionarla hasta quedar con los cristales rotos en la mano. ¿Quieres escuchar algo hermoso, algo que ningún mañana pueda destruir?... Te lo diré, “Te amo”.