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domingo, 3 de abril de 2011

ÚLTIMA PREGUNTA (Microrrelato)



El ojo infernal, la trompa de acero o el ariete de un cuerno mortal me apuntó a la frente. Me pregunté si dentro de ese monstruoso carro de carnes de acero latía aún un corazón humano y una consciencia libre. Y en esa pregunta me jugué mi vida. Yo al menos era un alma desnuda que tiritaba de esperanza, sentada sobre el asfalto húmedo de la calle. Yo era todo lo hombre que una mente abierta al sufrimiento humano puede resistir. Sentado búdicamente en el límite de la vida, desafiante como un palo de fósforo encendido en el instante supremo de develar la perversión humana, de comprender a costa de la vida donada incluso al angustiante hondor de la muerte, por qué los hombres matan a los hombres cara a cara, hasta mirándose a los ojos… Y en ese instante vi venir la humanidad entera en la forma de un proyectil de fuego hacia mi frente.

1 comentario:

  1. Fantástico relato. Qué descripción más magnífica, en tan pocas palabras, de la angustia vital de un ser humano. Ojalá pudiera expresar en mis poemas tanta pasión, construidas con vocablos tan bellos. Aunque es una gilipollez, deberías estar primero en la lista de Booster Blog.

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