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viernes, 1 de mayo de 2015

Liberación



Primero me dolió el cuerpo por nada
ni las manos más bellas me calmaron,
placeres ni ensueños fueron remansos,
y al fin llegó el dolor hasta mi alma.

Busqué en los libros, las estrellas, calma
busqué en el pensamiento un fuego santo
busqué en el tiempo inmenso del pasado
y en el futuro cruel sin esperanza.

Hasta que un día un sabio me mostró
la paz sencilla de la flor en luz
y en la tierra el desborde del amor.

Mas cuida, dijo, de buscar… la luz,
suelta el dolor inmenso de tu yo,
permite que las cosas sean tú.

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