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miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL ERMITAÑO (capítulo 2)





Las personas que viven en todas partes dicen que el ermitaño está loco. El ermitaño en cambio dice que todas las personas están locas, incluido él mismo. No le importa ser diferente a los demás. ¿Por qué habría de considerarse enfermo por ver ángeles en las nubes, o filamentos de luces dentro de los árboles, o escuchar a Dios en el gorjeo de los pájaros, o amor y pena cuando piensa en un ser humano?... Yo viví como los demás seres humanos durante decenas de años y puedo comprender por qué ellos se creen los señores de la realidad. Las personas sufren de soledad e insustancialidad en lo más profundo de sus almas y de sus mentes, pero han diseñado un mundo de maquillaje para cada día, un universo necesario, de deberes, de valores y sentidos que les permite flotar dentro de su burbuja y no temer ni dudar de la realidad. El ermitaño rompió esa burbuja para entrar en otra, más ancha y más profunda, en la cual ha incorporado su propio balbuceo de la creación de Dios, el eco tartamudo y amistoso de su propia interioridad, y la soledad del niño que abre por primera vez sus ojos a esta realidad sublime, incompleta y sospechosa.


(continuará cada miércoles)

2 comentarios:

  1. Sabes me encanta como escribes ;)
    desde ahora me volvere tu fervil seguidora
    Un beso

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    Respuestas
    1. Es un agrado inmenso recibir tu sentir... Un beso, amiga.

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