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viernes, 14 de noviembre de 2014

EL ERMITAÑO (capítulo 1)



Me fui a vivir a la montaña, pero no sé si vivo en la montaña o dentro de mis recuerdos. Cuando me senté hoy frente al lago no pude diferenciarlo del lago de mi mente. Mi madre, una mujer que me amó tan única en su manera de amar, extiende su efluvio perfumado entre las flores del lugar, y mis ojos se llenan de lágrimas y nostalgia, quizás del futuro… Las glicinas que cuelgan del barranco me hacen enloquecer y tengo visiones. Puedo ver a mis amigos cargando el fardo de sus labores diarias y sus convincentes excusas para no admitir que son esclavos jorobados bajo un cielo de plomo que no se alza un metro por encima del suelo… La verdad es un pez escurridizo nadando tras una nube y yo sonrío cada vez que me reconozco pescador matutino de verdades. Aquí no hay nadie, si bien mi mente está rebosante de humanidad y de seres risueños. El sol me quema la piel; he ahí una verdad mientras el sol me quema la piel. Hoy me siento triste y por ello he dejado escapar una gran carcajada, cuyo eco alumbra la semilla de cada instante de la existencia.

(Continuará cada miércoles)

1 comentario:

  1. O eremita está de fora
    do jogo do xadrez, por isso
    vê chances que os jogadores
    dificilmente veriam.

    Abraço!

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