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martes, 12 de febrero de 2013

Soy niño




Soy niño
el tiempo se va deteniendo
cada vez más lento
y más inmóvilmente lento
mientras me río
y mi risa se alarga y se alarga
entre las cosas lentas
como un río.

domingo, 10 de febrero de 2013

Mi tierra




Juntemos las manos de totora
entre remansos de equinoccios ancestrales
las cándidas rodillas de las cascadas olorosas
las uñas maceradas con la piel de los guanacos
los parpadeos azules del cielo tarde a tarde
y la espina curva del araucano atravesado. 

Avancemos por las húmedas carnalidades del hombre blanco
siempre receloso de olvidar muy pronto
de abandonar sus huesos esparcidos
entre San Pedros marinos y nubes de llantos
que se van aletargando hacia el sur del tiempo
como las voces enterradas de las salitreras
donde la sal de las estatuas aprenden a tocarse
y acaban en un largo gemido detrás del viento
detrás del empuje de una mujer morena
convertida en montaña andina engullida por la noche.

Ven a mi tierra mundo
a mi tierra de pétalos flotantes y girasoles lacustres
a mi tierra virginal de abejas muertas
de osos polares sin frío
a mi tierra larga como un rayo partido
con el crujido del iceberg
que intenta juntarse en pedazos
sobre la mesa carcomida de una casa de campo
hace tiempo abandonada.

jueves, 7 de febrero de 2013

Muriendo




Me estoy muriendo
y nadie ha venido a verme hoy.

martes, 5 de febrero de 2013

Entró una nube




Entró una nube de estrellas por mi ventana
pensamientos leves y veloces
como un beso robado en el instante de la muerte
diminutas sonrisas de fieltro dorado
sobre la palma azul de mi mano abierta
dulzura del infinito habitado por niños
que esperan detrás de la noche paciente
de la noche lenta como el reloj de un loco
que enterró hace mil años debajo de un cielo
un cielo de palomas negras y blancas
saliendo por mi ventana volátil
hacia las estrellas.

domingo, 3 de febrero de 2013

Salvarme




Querer salvarme
pero regreso como rueda de vida
al estado anodino de un cenicero melancólico.
Me anima la sensación del cóndor
cuando me invento planear tan alto
y presiento que es posible lo imposible
como que un cielo intensamente azul
se vuelva pardo y estrellado.
Vivo en mi presente inmóvil
moviendo objetos con la mano
aprieto tornillos y hasta quiebro vasos
pero mi guía interno investiga
los senderos de la muerte
con la voluntad de diseñar chimeneas y puentes
para huir como un santo peligroso de este infierno.
Dichosa putrefacción del basural científico
prótesis de la mente enferma
con tenazas y tubos inyectados por los poros
en una cama de cemento bloqueada por los cuatro costados
en un hospital siquiátrico para empresarios y trabajadores
bailando al son de la rumba tropical.
Me despego de este viscoso percolado de mi sangre
en repentinas omnividencias de caracol cósmico
babeando luz y lejanías entre poemas inservibles
como servilletas con marbetes de oro
arrojadas en un tacho junto al wáter
para la contemplación de mi propio impulso
que se aferra a la existencia
como el sostén de una rama a punto de quebrarse
agradecida de su propia flexible gratitud.
Las nubes bajan como ovnis que me abducen
y adentro el agua de dios me pasea por mi planeta
el planeta que voy inventando en mi desvarío
con nombres, con puntos de vista, con empujones
con los golpes del dolor y las matanzas próximas
o tentaciones de ternura y lógicas de equilibrio
como un luchador minúsculo contra el universo inmenso
se contonea amenazante y ridículo.
Quiero estar en la conciencia
me agarro a la oreja de mi conciencia
soy conciencia y me resisto a morir al final y ahora
soy conciencia empecinada en trascender mi pobreza
soy conciencia convencida de acrecentar el Ser
aunque el día me imponga veinticuatro horas.
Yo me confirmo haciéndome necesario
yo me vuelvo divino si evito la muerte de los otros
yo me salvo a mí mismo
si me engullo el mundo
por la garganta devoradora del mundo unificado.