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martes, 30 de octubre de 2012

A veces




Puedo decirte, amiga mía
--porque me preguntas
a mí que soy sabio
¿qué es la felicidad?...

Puedo decirte hoy, niña,
es un caer dormido
como blancanieves
en un profundo
eterno
y convencido sueño.

Entonces me replicarás:
¡qué pesimista eres!
Y yo
--que soy sabio—
te responderé:
a veces
sólo a veces.

domingo, 28 de octubre de 2012

El grito




La piel enmascara el grito
los ojos ciegan la soledad
el viento aleja la podredumbre
por eso he comenzado a desdoblarme
durante más y más tiempo
cada noche.

sábado, 27 de octubre de 2012

Manos de copas




Manos de copas en cálices de sed humana
copas calientes rebosantes de sangre
entre excomulgados lamentos y sonrisas de vertiente sajadas
de mujeres y niños con manos entrelazadas sobre un camino de tierra.

El ruiseñor y las cigarras cantan y chillan en la espesura
bajo un sol implacable como una mano en el cuello
dentro del olor de una rosa envuelta de sombras
en el jardín de Caín que ha borrado la luna
que ha cortado las venas de su padre y su madre
para beberse su sangre en el cáliz funerario de vida.

Esferas horizontales para retener el sol
devoluciones del martirio cogido in fraganti
con sospechas de colusión de una tierra solidificada
mientras el volcán escupe todavía pedazos de verdad
entre espasmos de una naturaleza sexuada
que desenvaina su juego
a infieles espaldas de la conciencia humana
y escupe destinos
como besos, cigarros, lagunas
y justificados bostezos
o sin mí.

jueves, 25 de octubre de 2012

El lodo blanco




El lodo blanco que arroja la luna
entre los dedos fracturados de las calles
entre las estrellas incandescentes bajo los cráneos humanos
calvos de dolor por el oro maldito y negro
entre las hebras de la escarcha que escupe la noche
rígida sombra de la muerte que murmura quieta y sola
intrépida
y sola
bajo la luna.

martes, 23 de octubre de 2012

El acróbata




La verdad de una mosca
es su existencia.
Mi mente habla
como la gallina cacarea.
El acróbata salta de un columpio a otro,
su peligro nos alimenta.
Tu estómago te pide
lo mismo que ayer.
Alguien mueve los hilos
y desea correr riesgos contigo.