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viernes, 3 de febrero de 2012

Oh mujer amada y mía


Oh mujer amada y mía
como la espiga gota de un granado
caes roja y agua dentro de mi mano;
atraviésala en un clavo de primavera,
el clavo verde de un espino pasional
el clavo de olor que cuaja en tu boca
el atravieso de mi lengua y de mi alma.

Temprana voz del tiempo
amatista planetaria, cimiento de la tierra
faro sensitivo del fin del mundo
aguamarina de pensamientos protectores
sosiego de mi fiera búsqueda de auxilio
terremoto de miradas de pétalos calientes
dorso rojo, senos rojos volcánicos,
bajo la luz desmembrada de mis cielos animales
bajo el destello de los vástagos de tus pies celestiales
a la orilla de tu sexo inhumano esperando la paz.

Nube mujer, mujer desnuda
animal y viento
torrente de guturales mías
horas escondidas en relampagueantes desvanes
entre los pliegues de un mundo mejor,
garza liviana que flotas sobre el tiempo
y al final acabas muerta entre mis manos de cazador furtivo.

Oh mujer amada y mía,
árbol de pensamientos y nido del hondo llanto
caminito para salir corriendo hacia el cielo,
en ti mi costado herido que va muriendo a pedazos
se renueva y arrima a tu costilla rota,
como la hiedra que sube girando
hasta florecer en tu boca,
hasta cuando al amanecer el explosivo sol
nos despierta uno junto al otro
para amar, amándonos.

2 comentarios:

  1. Que díficil construir en ésta era de cínicos anteros un poema de amor, sin caer en lo trillado y cursi. Sus versos tienen una fuerza y vitalidad que nos deja a los pesimistas sin nada que decir... y eso es mucho. Abrazos

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  2. No sé qué decir. Me dan pena sus palabras y las entiendo desde mi hondor claroscuro Gracias y cuente siempre conmigo. Un abrazo.

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