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viernes, 6 de enero de 2012

Estoy dejando de ser



Estoy dejando de ser, ardiendo en gotas absolutas
regresando al viento de la boca cósmica
al espasmo de la fuente vaginal del tiempo
a la rosa de los mundos seminales y dispersos
con misteriosos nombres humanos.
Estoy despierto, lo creo al alba
el flujo de los llantos que florece en carcajadas
advierte mi techo con indicaciones de tránsito
inquietas de deber existencial como adivino
el engaño de lo aparente más lo bello
senos, muslos y cinturas de mujer
mortales anillos en torno a tu cuello
el engaño de morir o de nacer a un tiempo
necesario al momento de advenir
pero en la mente del hombre contingencia
resplandor de lo eterno en la nada especular
soy yo el que se siente un instante
y escribe para contener el sueño
escribe absorto y apretando el puño
entre disparos de breves conciencias
lentas para morir mientras crecen
e inventan la mañana y la extensión del mañana
para incitar al narcotráfico de la existencia
para enlazarse en progresivas cadenas atómicas
siempre amenazadas por el graznido de un cuervo
que anida en la pupila negra del ojo iluminado
del libro santo que tartamudea y enmudece
ante la presencia personal del que me hizo persona
del que me hizo huérfano o estúpido
esta maravillosa debilidad que sueña sin esfuerzo
y se pregunta gimiendo si existe
en este lado del universo que se cae por una galaxia
hasta el ínfimo pozo de mi despertar hoy y  no mañana
agrando el sol y mi pecho y mi pensamiento inquisitivo
que al aplastar una hormiga se avergüenza de sí mismo
y en un gesto de insana esperanza
comienza a reír esperando la muerte
animando lo mejor de mí en un sentimiento religioso
para morir al menos la mejor de las muertes humanas
unido a un dios y masacrado en una cruz.
Al final el regreso a la matriz profunda que lo mezcla todo
y amasa con leche virgen un nuevo despertar
de alguna madrugada de algún universo sorprendido
cuyo único defecto es un eclipse mortal de la memoria.

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