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viernes, 14 de octubre de 2011

LOS INDIGNADOS DEL MUNDO



¿Qué hay tras los indignados del mundo?
Estamos frente al primer movimiento popular y espontáneo mundial globalizado de la historia humana. Aquí no hay caudillos políticos; no existen los famosos líderes; no hay facciones ideológicas tratando de imponerles a los demás su ideología; no hay religiones imponiendo su verdad ni su dios; no hay hombres ni grupos de poder tratando de subyugar a nadie; no hay dinero,  ni placer, ni egoísmo en la motivación colectiva.
Estoy seguro de que a partir de la demostración de fuerza, de multitud, de convicción que se hará evidente el sábado 15 de Octubre de 2011 en el mundo, comenzarán también a surgir  los intentos de caudillismo, de liderazgos, de fascismos y fanatismos, de iluminados religiosos, de poderosos indignados, de adinerados que ofrecen dinero para comprar a quien fuese necesario, de economistas e ídolos de turno que buscarán asociarse y pervertir el sentimiento de este movimiento profundo de la humanidad, desde sus profundamente mezquinas motivaciones y posturas, aparentando afinidad con la indignación organizada de tan inmensa cantidad de seres humanos en el planeta.
De aquí mi lógica pregunta: ¿cuántos en este movimiento realmente están claros de la trascendencia y de la oportunidad quizás última que, antes del colapso planetario inminente, existe potencialmente en este movimiento globalizado? ¿Cuántos están realmente a la altura de realizar un movimiento solidario total, de un movimiento por encima de credos, de razas, de ideologías, de valores culturales, de estereotipos y prejuicios, de patrias, de problemas individuales y locales, de modelos del tipo que sean, de egoísmos connaturales al individuo natural e histórico? ¿No estaremos escondiendo una vez más nuestro mezquino individualismo y egoísmo en una pancarta de indignación global hacia un sistema o modelo económico-social, al que en realidad sólo queremos acomodar para que de una buena vez también nos beneficie a cada uno de nosotros, lo mismo que ha beneficiado a unos pocos?
¿Estamos concientes en definitiva los indignados del mundo de que la única solución es visualizar, idear y producir un cambio radical, global y sustentable del sistema económico capitalista, pero sobre todo generar primero un nuevo modelo de ser humano y de proyecto de humanidad a niveles antropológico, espiritual y filosófico globalizadores, los únicos niveles de conocimiento y experiencia humanos capaces de generar un sistema de vida consistente y coherente con todas las dimensiones de la existencia humana, desde lo más trascendental y profundo de él mismo, hasta lo más inmediato y contingente que le acontece en el día a día?
¿Estaremos concientes los indignados del mundo de que esta vez el cambio estará en la capacidad de los sabios, de los hombres y mujeres espiritualmente inteligentes y visionarios que no ocupan ni los titulares, ni las pantallas, ni las academias, ni los cargos políticos ni de liderazgo social de ningún tipo, ni detentan ninguna forma de poder?; ¿y que hay que salir a buscarlos por las aldeas y montañas del mundo, como en otro tiempo el sabio Diógenes salió con un farol en pleno día a buscar por las calles de Grecia a un hombre,  a un hombre de verdad?
¿Estaremos concientes los indignados del mundo de que si no dejamos a un lado nuestras propias y justificables necesidades de autosatisfacción y de validación de una u otra forma de este modelo capitalista mundial, este movimiento eventualmente salvador o al menos transformador de la humanidad actual en un proyecto mejor de humanidad está condenado a la corrupción y al fracaso histórico una vez más? ¿Estaremos concientes del tremendo desafío que tenemos los indignados del mundo para estar a la altura de la oportunidad única e histórica que se nos ofrece? ¿Estaremos concientes de los inmensos riesgos y responsabilidad que este movimiento transformador de humanidad involucra?
Ojalá sepamos respondernos todas las interrogantes que se nos presenten con inteligencia y sabiduría antes que los hechos tomen un curso difícil de corregir y esta extraordinaria oportunidad se nos escape de las manos.
Por ahora, ¡a copar las calles, indignados del mundo!

1 comentario:

  1. Mi pregunta sería, ¿Cómo saber que estamos preparados? Habiendo tanta ignorancia por todo el mundo, tanta pobreza espiritual. El hombre no para de venderse como otra mercancía. ¿Cuándo podremos decir que estamos preparados? Si cada vez se apuesta menos por una educación crítica y de valores humanos. Aún así yo soy un idealista más y me gusta soñar que el mundo cambiará.

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