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lunes, 19 de septiembre de 2011

LA CALLE ES ALTA


La calle es alta, una alta mirada hacia el cielo. Hay pegasos recostados entre la hierba del tamaño de un dedo y esperan los pétalos liberadores de las margaritas blancas y amarillas. La fiesta desborda entre primavera y verano. Las generosas olas calipso de las eras del tiempo suben hasta los hombros de los árboles temblorosos y mansos. Navegantes de luz en resplandores matinales habitan la disolución de las nubes y junto a las veredas sucumben como risas y vinos. Las almas no suben menos que las nubes ventosas por los flancos de los desfiladeros embanderados, cuando de arriba se escuchan los primeros versos de todo himno inmortal. Allá corren también los dioses, arrastrando su manto de estrellas. La calle es alta y sube el pueblo conmocionado que anhela alegría y verdad. Los ríos cantan cuando regresan también hacia lo alto de las montañas. Es el ciclo de la paz.

No mires atrás

sólo sube sonriente

por la calle alta.

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