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sábado, 30 de julio de 2011

GRACIELA

Graciela 82 años camina por la vereda de una calle de Santiago apoyada en su bastón. Por su lado pasa Agustín de 12 años raudamente en su bicicleta. Ella no lo mira, él no la mira. Graciela camina dentro de un cuerpo ruinoso cada día más bella. Cuando atraviesa la calle no mira. Cada día sus ojos entelados de recuerdos se apagan más, y camina. Camina sola, porque la vida no se detiene. Ella no teme ningún final. Graciela, la mujer y anciana, quedará retratada en un álbum de fotos arrumbado, pero la otra, esa que volaba por las calles más veloz que Agustín, sólo será visible en el cielo de los delirantes.

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