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jueves, 30 de junio de 2011

Huele a miel



Huele a miel tu pelo de galaxias
girando alrededor de mis dedos
las arenas del desierto imitan
la suavidad de tus pechos,
me curvo como un cielo en la ondulancia de tu piel
mientras nuestros besos se adueñan del pestañear de las horas.
Desde tus alturas vírgenes me dejo caer sin alas
cierto de que mi carne reventará como espuma y ola dentro de tu carne
que en la incandescencia de tu vientre me desgranarás en cenizas
que quizás mañana o pasado no volverás a engendrarme.
Desde tus alturas vírgenes reconozco mi mundo lacerado:
lloro para mojarte
luego sonrío
y río
para que tu tierra vital
se vuelque en cántaro
de perfumados colores.




2 comentarios:

  1. Bueno Rodrigo. Sorprendido y maravillado me dejo este poema. Es el primero tuyo que leo. La verdad es que sigo cada una de tus publicaciones y lo que al principio fue una curiosidad hoy se me ha convertido en una necesidad. Pero hoy me asombro ante el gigante poeta que descubro en estos versos. Creo, no soy crítico de nada, que merecen ser partes de un libro que pueda albergar cotidianas bibliotecas. Un abrazo mi amigo

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  2. Amigo Daniel, tus comentarios me demuestran lo profundamente empático que eres con mis modos artísticos y humanos. Te agradezco tu elevado concepto de mí. También sigo con gran cercanía la sensibilidad de tus creaciones. Un abrazo.

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