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domingo, 3 de abril de 2011

EL AMOR SE MUERE (Microrrelato)



Cerramos por última vez la puerta de mi casa, yo por dentro, tú por fuera. Te marchaste sorpresivamente como un avión tremolante que al levantar su torneado cuerpo de paloma sobre la pista explota en llamas y desaparece de la realidad en una alucinante bola de fuego y humo. Recorrí la casa machacando con mis pies desnudos los pétalos marchitos de nuestras amadas rosas enterrados bajo el piso de la casa. Las aguas primordiales, revolcándose entre espuma negra y angustiosa, se alzaron desde la cuenca del lejano mar para venir a golpear sin razón mis ventanales, subiendo como enredaderas de agua por los muros. Sólo resistieron los bastiones del cerebro hasta que llegó la primera noche, y estallaron en llanto.

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