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sábado, 5 de febrero de 2011

LA HORA MÁS CALLADA

La hora más callada en el bosque de las mentiras
el aleteo de una súplica imposible
manos tibias y doradas sobre espalda de torturados
desgajados por el golpe de un hacha furiosa
desde el útero de un cielo infinito
que gotea pedazos de carne.
Líquenes de angustia demorados en redondo
sobre la piel del cerebro enrojecida a espolonazos
que se secan entre llamas de miradas indiferentes
pues tu hermana camelia no sabe si besarte
por temor a ser poseída en este incesto brutal
cuando tu madre enterrada hace días
dejó de besarte al anochecer
y gimes de miedo solo en tu jergón del alma.
Bofetadas del destino
praderas olorosas en flor
aguas cristalinas
que te lamen como perro fiel las heridas
hasta cubrirse de gusanos
hasta que los hombres acaban quitándose
el pan desde la boca y escupiendo sangre.
Lianas enredadas de flores sensibles
bajan escaleras de obeliscos industriales
encuadradas como pequeñas celdas burbujeantes de cítricos
apretados entre los puños negros de un luchador,
ligaduras y cadenas hediondas de amor enlatado
de ese amor que te descuentan con impuestos estatales timbrados
y te enseñan a cobrar a fin de mes como una deuda más
para solidarizar con el divino amor de todos
el pan de todos robado a la tierra
con estupro, con engaño, con violencia de armamento humano
abierto como caja vacía y lata de cerveza en el bandejón de un camino.
Luces de mil colores pueblan las almas de un planeta
y el estruendo de un oleaje de máquinas
entretiene la narcosis de esta fiesta de madrugada
zarabanda de borrachos que mueren atropellados
aullidos de suicidas que se lanzan desde los puentes a la mar.
En este bosque de mentiras
las luciérnagas de la ternura aguardan el crepúsculo
el tacto del rocío que se condensa en entretechos colosales
y resbalan por las gargantas verdes de los helechos
hasta gotear con un chasquido dulce
en el alambique de tu misterio absoluto que se va adelgazando
en la voz de los siglos, del humus invisible, de las generaciones
individuadas en el anonimato
como estrellas solitarias
que caen por el horizonte de este universo en expansión.
Truena a lo lejos porque ya viene la tormenta
cuajada en los archipiélagos de azufre
en odas de cloroformo
en matinales de ácido nítrico
como la esclusa del infierno humano vierte las vidas en el círculo polar
liviana madrugada de sueños artificiales
tintineo de gorriones en las cornisas
que en la penumbra de los sueños masivos
se descuelgan como arañas de largas patas negras
pero sin alcanzar a verlas nunca
nunca antes de la tormenta
de esa que siempre han llamado final.
Hora liviana y dócil de las fiestas desmesuradas
como en esa noche de los bárbaros
que avanzaron a sangre y fuego por la Roma imperial
alienada en hipos de golondrinas desahuciadas
que sesionaban las últimas mentiras del Senado .
Llueve sobre el mundo el dosel derretido de la conciencia cósmica
llueven los llantos eternos de los fantasmas heridos
y los humanos que caminan bajo sus paraguas multicolores
en su ir y venir inexplicablemente tumultuoso y concentrado
nunca se informaron si algún día dejará de llover
la ficción de su existencia fugaz
sobre el bosque de las mentiras.

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