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miércoles, 2 de febrero de 2011

EL MONTE DE LOS OLIVOS


Eran las doce de la noche
los olivos lloraban flores de sangre
sobre los pálidos brazos de la hierba
en el cielo se acurrucaban aterrorizadas algunas nubes
y a sus gargantas subían acumulándose las aguas.
Todas las madres del mundo apretaron sin motivo
a sus hijos contra su pecho.
Eran las doce de la noche.
 Jesús el nazareno
sentía ya por su carne
el alarido de los clavos
desgajados hasta la muerte.
Yo lo vi
a medianoche
Dios abrazaba al nazareno,
lloraban
en el monte de los olivos.

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